Libro I: Génesis (Sobre los orígenes de la Retórica)
En el íncipit existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a la Retórica, y el Verbo era la Retórica. Él estaba en el principio junto a la Retórica. Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha escrito. Los que se dedican a escribir saben de este recurso infinito y hacen de él, un mundo para sus letras. Entonces, a partir de la Verbalización, que no tiene principio ni fin, en la explosión del punto y seguido, todo fue posible: los artículos determinados e indeterminados; los sujetos y los sustantivos; los adjetivos; el predicado, su complemento, los verbos y los adverbios; todo lo que hoy conforma al universo de la escritura para ser, desde siempre, una fuente inagotable de las historias.
Luego dijo la Retórica: “Haya orden en medio de este caos literario”, e hizo la expansión de la Hoja en Blanco, y separó el caos que estaba debajo de la expansión, del caos que estaba sobre la expansión. Y llamó la Retórica a uno Prosa y al otro Tropos. Así se fue contando sobre el cielo y la tierra, el espacio y las estrellas, el doble sentido de lo visible y lo invisible; dejando que el argumento tomara su rumbo. La Retórica, en este proceso llamado creativo, ha sido manifiesta desde antes que pudiera escribirse, donde la Hoja en Blanco ya era un observador ávido; desde los sonidos guturales que, acompañados por la percusión de un tambor, eran la forma de creación primigenia, formando parte, también, de la tradición oral.
La Retórica, entonces, siendo omnipotente, puso especial empeño en todo lo logrado y se ha dedicado a cuidar esta realidad donde emergen las voces de la Prosa y del Tropos. El tiempo dio paso a las Historias, pero para que fuera funcional y posible, la Retórica levantó la orden que protegía, válgame la redundancia, el orden de todo lo que existe, o puede llegar a existir y ser nombrado, y esa orden es que toda palabra, que llega a serlo, tiene libertad creativa. La Hoja en Blanco es la condición necesaria para que todo lo demás aparezca, un lugar más allá de lo terrenal al que puede “accederse” por medio de la inspiración, y que con la Prosa y el Tropos, en el sentido de la escritura, puede llegar a ser todo.
Entonces, sobre la Hoja en Blanco la totalidad está presente, en ella se conservan los gustos y miedos propios del espíritu encarnado; ya que todo es posible desde la Retórica. Así mismo, sobre la Hoja en Blanco, las cosas pueden o no estar en su sitio, ya que al observársele cada espectador experimenta un amanecer de manera distinta. Por sus calles serpean las mejores alegorías, el sol alumbra con hilos de oro los días, y por las noches, la luna baña de plata cada espacio que se es imaginado. Aquí caben toda prosa y licencia poética; así como los ojos lloran diamantes, una boca puede transitar luciendo perlas en su sonrisa. En este sitio se le ve caminar a “El por tanto”, que suena elegante, también, cuando lo nombran “Ergo”.
La Retórica, la gran creadora, es el Dios principal de la Hoja en Blanco, pero para ser efectiva necesita de todos los aliados en las letras. Fueron algunas palabras, por ser a imagen y semejanza de la Retórica, de difícil conducción. Había una entre ellas, la más ortodoxa, de nombre Literal, que tuvo que ser llevada de la mano al carril de las historias, para que entendiera su importancia en la creación. Ya que el señor Literal tomaba todo “conforme a la letra del texto, o al sentido exacto y propio, y no lato ni figurado, de las palabras empleadas en él”, y, con esa premisa a cuestas, le era difícil entender su responsabilidad argumental en un lugar que parecía surgir de lo impreciso.
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Imagen al exterior
Las musas Urania y Calíope >> Simón Vouet., Francia, 1590-1649.
Mabel Pinos es Héctor Manuel Vargas Núñez, nació en Benjamín Hill, Sonora, el 16 de julio de 1972, donde fue entintado por los tipos de una vieja imprenta mecánica. Marcado en su niñez, se fue a bañar en las playas de Puerto Peñasco, Sonora, donde inició su afición por las letras y sembró la semilla de escritor. De 1993 a la fecha, se fue a secar, y a concretar la osadía del escritor, en el sol de Mexicali, Baja California. Escritor intuitivo, inició a colaborar, en los noventa, en la sección de música de la revista Ahí Tv’s. Fue publicado, a principios del dos mil, en la página Ficticia.com., y, desde septiembre de 2015 colabora en Sombra del Aire, con su nombre de pila y con los seudónimos de Equum Domitor, Eleuterio Buenrostro, Gordiano Tauro y Mabel Pinos. Fue seleccionado para participar en la Antología Sombra del Aire 2022 y 2023. En octubre del 2023 autopublicó su primer libro El inefable juego de los tricrómatas.

