Aquella cosa, tan simpar criatura, cruzó ante nosotros la noche de antier, cuando íbamos a Villablanca atrochando por la carretera antigua, que hacia la mitad del camino pasa a estar hecha papilla…
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Ustedes no saben lo que es tener una mente revuelta como la mía, poblada de miedos, inquietudes y preocupaciones. Pido disculpas, de antemano, por el desplante; debí comenzar por ni nombre. Me …
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La casa de mi cuñada era la más linda y grande de toda la familia. Tampoco es que fuera una mansión ni nada parecido. Pero como el resto éramos de clase media …
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Cae la mañana y con ella algo de mí, cadena de gorriones y cuervos en las calles cotidianas árboles como brujas que susurran…
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Regentaba mi pequeño magazin o taller de telas en un barrio de Moscú, y junto a mi pequeño negocio textil vivía la familia de Fiódor Mijáilovich Dostoievski; su madre María Fiódorovna Necháyeva …
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El cielo no tenía estrellas. No porque no existieran, sino porque la cúpula atmosférica que protegía la ciudad las filtraba, suavizando cualquier destello incómodo. La perfección no toleraba lo imprevisible…
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La mano que hoy escribe ayer golpeó piedra contra piedra…
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Las justas duraron varios días, tanto como la fiesta se prolongó. Por las mañanas, en el salón del trono, o en el patio de armas, se rendía pleitesía a un comandante, y, …
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La primera vez que Martín Solís vio el mar fue también la última vez que lloró en público. Tenía cuarenta y tres años, una cámara de película que había heredado de su …
