De todo lo paradójico
está compuesta la vida
adiós a todo lo lógico,
hay que vivir sin medida.
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No temas por las heridas
es parte de la experiencia.
Éstas serán protegidas
con sal de polivalencia.
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El corazón más hermoso
acumula cicatrices,
esto lo vuelve glorioso
le da nuevas directrices.
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¡Vive! Derrocha tu aliento
descubre nuevos senderos
siente con tu rostro el viento
aquí somos pasajeros.
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Lleva equipaje ligero
vístete de tu experiencia.
Eres valiente guerrero
despierta ya tu conciencia.
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Nunca olvides los valores
disfruta de tu trayecto.
Degusta nuevos sabores
no tiene que ser perfecto.
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Recuerda de dónde vienes
ten presente tu destino
que no lo marcan los genes
ni ataduras de hilo fino.
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Cultiva siempre tu mente
jamás pierdas el asombro
vive en el tiempo presente
¡renace de los escombros!
***
Imagen al exterior
Risueña >> Santiago Rusiñol., Barcelona, 1861 – Aranjuez, 1931.
Humedales de mi centro, de Lucina Vázquez Miranda, Fuego Abenuz, es un poema de largo aliento en el que Perséfone, voz lírica femenina, expone los diferentes tipos de amor proferidos por los hombres como parejas. Philia es de carácter intelectual, espiritual, de charlas filosóficas y literarias, pero no el más atrayente en lo sexual. Eros, en cambio, se desborda en el placer de los sentidos. Con él, Perséfone se reconoce “mujer de ombligos”, apegada a sus deseos yacentes. Finalmente, Pragmacompleta sus requerimientos amatorios, en un amor íntimo y de conocimiento mutuo, de platos y ropa sucios, pero también de la estabilidad del hogar y de los hijos. Así, Perséfone, compleja y exigente, declara sin tapujos los menesteres amatorios de una mujer tridimensional, con capacidades y necesidades físicas, espirituales, intelectuales, sexuales, etc., donde no se limita a un rol dentro de lo socialmente aceptable, sino que se desdobla en todos los humedales de su centro, fértiles más allá de la reproducción humana, y que, de manera valiente, muestran la riqueza de la naturaleza femenina.
Fuego Abenuz, Lucina Vázquez Miranda. Es doctora en Derecho, especializada en patrimonio cultural funerario. Embarcada en los ríos de la tinta, las amarras de su barca anidaron sobre la prosa y el verso. Bajo el seudónimo de Fuego Abenuz, combustiona entre la poesía, la narrativa breve y la crónica. Antologada en diversos países, colabora en la revista Sombra del aire desde 2022, y ha publicado los libros: Letras en desorden (Galaxia literaria, 2021), Pingüis X: un cuento y fábulas infantiles (Galaxia literaria, 2022) y Humedales de mi centro (Sombra del aire, 2024). De espíritu libre, signo Leo y con una pizca de Rivotril, su almenara se inclina hacia el erotismo, escribe para recordar sus vidas reales y ficticias, llenar los espacios que le faltan, y entonces… tal vez existir.


