Yo soy ese ser de alma flamígera a quien todos rehúyen; llámenme AR. Soy el fuego y el humo que consume y aflige a quienes habito. Ay de aquellos que por error atacan el humo dándole la espalda al fuego, de ellos será la perdición. Tengo el poder de derrocar ejércitos. Soy, desde siempre y en la lucha, el rival a vencer. En la rigidez matutina reconocerán mi primer ataque. En el arte de la guerra se me corona como el conflicto primigenio. Tomo su propia defensa para vencerlos. Me escondo, como Caballo de Troya, en la autoinmunidad y avanzo sorprendiendo a los elegidos; en su gran mayoría, de mediana edad.
En el calor y rigor de los cuerpos en combate me verán. Seré el sufrir y el lamento de quienes me rechazan, pero que saben que no podré quitármeles de encima. En el movimiento articulado haré mi estrategia y sabrán, por el humo que avisa mi ataque, que mi espada de fuego embulle el alma y hace su labor. Estoy al frente de todo y mi rival a vencer es el cuerpo del combatiente confundido en su desgracia. Mi mejor táctica ocurre en las noches, cuando los vigilantes del fuego duermen y hay un aumento de Citoquinas; ante menor distracción, hay mayor conciencia del fuego, y por ende, también del humo. Así han sido las cosas desde siempre y prosigo, en mi lucha, con la herencia legada de generación en generación.
Uno a uno, en el rebate de los combatientes, ha perdido la esperanza de redimir lo que no tiene vuelta y que con el tiempo empeorará. El elegido, al residir engañado a distinguir entre los componentes propios de su ejército, y los invasores externos, lucha ciega y encarecidamente, destruyendo su propia integridad. Mis verdaderos enemigos, en la vanguardia, o primera línea, son los FARME, con el refuerzo de la Folacina; en la tropa de apoyo están los Corticoides y los AINE. En conjunto apagan el fuego, disminuyen el humo y vuelven la cordura al ejército del combatiente, en espera de una lucha más. Podrá haber bloqueo, tregua y hasta detener la progresión del ataque, pero jamás será el final de la guerra.
En La Madonna Bardi y en El retrato de un joven, de Botticelli, fui fugazmente representado. Pero si he de hablar de pintores, y aunque no haya querido plasmarme pictóricamente, hay uno que se lleva el honor, el respeto y la gloria. Su nombre es Pierre-Auguste Renoir, que con espíritu luchador llevó la guerra contra AR hasta las últimas consecuencias. A pesar de mi agresividad encontró siempre el artilugio para desenvolverse en su mundo de pinturas, hasta el final de sus días, dejando el alma en Las Bañistas, la última de sus obras. “El dolor pasa, pero la belleza permanece”, dijo a viva voz el gran impresionista.
¡Oh, vida que haces de los humanos un juguete en uso! ¿Para qué la sorpresa de vivir con lozanía, si en una vuelta de tuerca de la vida misma, cuando menos se lo esperen, hasta el más fuerte podrá caer en mi dominio? Me envisto en el ahora escribiente, para que se cuente mi historia. Doy fe del fuego y el humo, que encargo a su cuerpo, para que sepa de mi poder y existencia. Él, por ser del tipo que se sabotea a sí mismo, cree merecerme por orden de su condición autodestructiva; aunque, debo advertir, mis actos no tienen que ver con represalias o venganza. Soy la consecuencia de una predisposición genética en algunos, y aunque ciertos factores me detonen, antes se tiene que estar proclive al fuego.
Escribe sobre mis cruentas batallas, escritor, aunque el dolor te aqueje y no creas soportarlo. Que resuenen las trompetas anunciando la guerra, aunado al grito donde soy pronunciado de palabra y no querido en contra. Que resuenen entre brotes de fuego y remisión que hacen creer que perderé el combate, que yo desde que soy, en la crónica de mis batallas, soy y seré un guerrero de largo aliento, de tortura prolongada y permaneceré, hasta que haya una fuerza que en verdad me venza y me haga desaparecer de la faz de la tierra.
¡Que pronto sea y así sea!, agrego yo, el escribiente.
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Las bañistas (1918-1919) >> Pierre Auguste Renoir.
Mabel Pinos es Héctor Manuel Vargas Núñez, nació en Benjamín Hill, Sonora, el 16 de julio de 1972, donde fue entintado por los tipos de una vieja imprenta mecánica. Marcado en su niñez, se fue a bañar en las playas de Puerto Peñasco, Sonora, donde inició su afición por las letras y sembró la semilla de escritor. De 1993 a la fecha, se fue a secar, y a concretar la osadía del escritor, en el sol de Mexicali, Baja California. Escritor intuitivo, inició a colaborar, en los noventa, en la sección de música de la revista Ahí Tv’s. Fue publicado, a principios del dos mil, en la página Ficticia.com., y, desde septiembre de 2015 colabora en Sombra del Aire, con su nombre de pila y con los seudónimos de Equum Domitor, Eleuterio Buenrostro, Gordiano Tauro y Mabel Pinos. Fue seleccionado para participar en la Antología Sombra del Aire 2022 y 2023. En octubre del 2023 autopublicó su primer libro El inefable juego de los tricrómatas.

