DIATRIBA

por Zaid Carreño

CRÓNICA DE UN DÍA EXTRAÑO

(Escogiendo Delicias en Manzanares/ James Reeve)

—… mi madre cree que quien manda en la casa es mi esposa, y así es, pero no en todo; ella es la encargada de enfrentar situaciones que para mí no tienen importancia. Que quede claro: no estoy minimizando a mi mujer al decir esto; no es que ella no pueda resolver asuntos trascendentales, me refiero más bien a que Lupe, de buena gana, decide al respecto de cosas muy importantes, así como de otras que no lo son tanto, digamos, gangas cotidianas. Le agradezco eso, que sea una mujer en toda la extensión de la palabra; es muy fuerte… mira a ésa, la de rojo, no está fea… —Salomón se rasca la oreja derecha.

—… ¡Ah! Pero, te digo que no en todo ella es la que manda, por ejemplo… mmmh… cuando… ¡Va! Sí, Lupe es la que decide, yo no hago nada, pero, ¿Sabes por qué, Fer? Porque así lo quiero, porque no me interesa el dinero ni la gente; la mayoría de las decisiones que tomamos tienen que ver con eso… mira, ése es otro problema que mi mamá me reclama; que por qué no voy a verla. En primera, ella ya tiene 60 y yo 45, es más… ya sé, ya sé, estás pensando: ¡Cómo es que un hombre de cuarenta y tantos años me está hablando de su madre!… mándala al diablo; también piensas ¿No?… la verdad tienes razón, y tal vez lo haga, pero, fíjate, exigiéndome que vaya a verla, ¡Pues si ya no soy un niño al que pueda mangonear!… mira, ni mis hermanas ni yo le festejábamos su cumpleaños, ni el día de las madres; no le comprábamos nada… —Háganse para atrás, para atrás— dice el padrote a los comensales. —¿Qué tal el taco de ojo? —y sonríe. —… aguas con el perro atrás, Fer… mira, ¿Ya viste a las dos que acaban de salir? Las de negro; la del vestido moteado y cabello rojo… ¿Ya viste los ojos de la otra? La que se está pintando. Esas dos son las mejorcitas ¿No?… sí, esas dos de negro están… mira aquella otra de azul, la que está exactamente frente a la iglesia. ¡Chale! Les vale ¿Verdad? Ya ni porque está ahí EL JEFE. Un día se va a bajar de la cruz y va a valer gorro… —Fer asiente. —… pues ya te digo, nos hizo bien independientes mi madre, y ahora se queja. ¿Sabes por quién voy a verla? Por Lupe, ¿Sabes quién siempre me recuerda su cumpleaños y se preocupa por regalarle algo y… ? Lupe, carnal, pero mi jefa cree que es ella quien no me deja ir, o que no me deja comprarle cosas. Bueno, pues ya le expliqué a mi mamá quién ve por ella, o sea Lupe, y como si ni le hubiera dicho; se le olvidó. La verdad, trata bien mal a mi gorda… en serio, éramos bien independientes; yo todo el día me la pasaba encerrado en mi cuarto, y mis hermanas igual. Dice que a ella, a mi mamá, le bastaba con saber que estábamos ahí, en la casa, que ahora ni siquiera eso y por ello se deprime. Dime tú, ¿No se supone que si tu hijo puede estar solo, es decir, es autosuficiente… dime, no quiere decir eso que como padre hiciste un buen trabajo? ¿Sí o no? Pues mi madre debería entenderlo así carajo; debería sentirse orgullosa… ¿Viste? Acaba de salir una del Venus. ¿A poco también trabajan ahí? Supongo que va uno al Palacio ¿No? No, se me hace en el Venus y el Hotel brindan el servicio. ¿Sabes quién fue Venus? Pues la diosa del amor y la belleza. Que ni pintado el nombre para esta zona. ¿Cómo se llamaba esta mujer para los griegos? ¡Ah! Sí; Afrodita. Esos romanos le copiaron todo a la Grecia. ¡Qué civilización eh! Pero no te creas, también existían las prostitutas; pues no dicen es el oficio más viejo. Igual y primero estuvieron aquí las prostis y luego un abusado puso el cine. Nunca he entrado, a ver si al final nos damos una vuelta ¿No? O quizás, te digo, ahí nos lleven… —Pasados unos minutos de silencio, Salomón suspira. —… pues ya te digo, yo soy antisocial, antidinero; me gusta pero no manejarlo. Mira, yo lo que quiero es leer el periódico todas las mañanas, atender la tienda, cuidar a mis perros y mis plantas, y que la Lupe, no importa, me siga dirigiendo… ¡Me gusta leer! Mira, qué hay de resolver un conflicto de marcas en el súper, a cazar una ballena blanca; no es lo mismo un viaje en el Pequod que en un taxi. Y neta, carnal, lo genial de la Lupe es que ella sí viaja en barco y coche; igual está leyendo Ben Hur que los precios de los detergentes. Es Admirable. ¡Chingao! No entiendo a mi madre. Ya hasta estoy diciendo groserías y a mí que no me gustan… ¿Oye? Hablando de perros, ¿Ya viste cuántos hay aquí? A mí me gustan un buen los perros, sobre todo los peludos y altos, porque los chihuahueños y el maltés y el cocker y todos esos, me resultan fastidiosos, o sea que realmente me gustan sólo algunos. Mira qué bonito éste atrás de nosotros, y no se quitó el canijo cuando vio veníamos de espaldas hacia él. Está mugroso, pero se me hace que es fino ¡Eh! Seguramente se escapó de alguna casa de ricos… —Fer ausculta a la de rojo. Salomón lo pilla. —… se parece a la de amarillo de allá por Galerías ¿No? ¿Cuánto te cobró? En aquel entonces creo pedían cien pesos. Ya no me acuerdo. ¿Sí te aventaste? ¡Ah, sí! Pues fue cuando me habló por teléfono mi mamá para que la fuera a ver porque se sentía mal. Ahora lo recuerdo perfectamente, porque luego tú te comunicaste a la casa para decirme que te habías quedado sin lana; te tiraste a dos pensando que traías suficiente… ¿O qué fue?… cierto, te robaron la cartera. Sí, sí, entonces fue cuando regresé que vimos a la de amarillo. Y te enamoraste, canijo. Ya me acuerdo que le dijiste ibas a regresar. Pues mira, no es aquella vieja, pero la de rojo se le parece; está chula. Ya, ya, volviste al otro día ¿verdad, canijo?; Sí, te tiraste a la de amarillo… ¿Oye? ¿Y te dijo su nombre? Igual y sí te lo dijo, pero no creo que haya sido el real. ¿Cómo se llamarán éstas; su nombre artístico? Sandy Koyote, ella; esa otra, Lulú Trenzas; la piernuda, Soledad Angustias; éste sí el nombre original… —Ambos ríen. —… ¿Cuánto cobrarán las guapas?… una vez salí del metro Revolución y se me acercó una medio gordita; ¿Cuánto me dijo? Creo cincuenta, pero no, carnal, ahí sí me da desconfianza; la zona está muy gacha. Pues aquí tampoco está muy chira ¡Eh! Ve cuánta basura y viejos malolientes y la fonda de doña Cele, te digo porque comí allí no hace mucho y toda la semana anduve mal del estómago. En serio, las cosas se contaminan por el ambiente en el que se encuentran. ¿No te da desconfianza? También están contaminadas las guapas; ¿Y si te pegan alguna enfermedad? No sé, ciertamente se antoja. Me gustó la de negro que salió hace rato; la que se iba pintando. Mírala; está chula. ¿Traerá peluca? Yo creo que sí ¿No? Pues ahí tienen la tienda; Pelucas Amelia. No manches, se ven tétricas las cabezas de los maniquíes; parece que nos están viendo. Y todas iguales. Me acordé de un libro que se llama Un mundo feliz, no me acuerdo del autor, pero está muy chiro, trata de la clonación, y fíjate, tiene años la novela, se publicó antes de que se empezara a hablar de la oveja Dolly, ¿O era borrego?… qué historia; ¡excelente!… algún día voy a escribir un libro sobre mi vida.

Ha sido muy interesante. ¡Uy! Hay mucho que contar. Velas, Fer, velas bien a las chicas, seguramente también tienen mucho de qué hablar. ¿Cuál será su historia?… —Fer se lleva las manos a la cabeza impaciente, y ya harto, habla:

—Salomón, ¡¿Te vas a tirar a una o no?!

 

IMAGEN

Tomada de la portada original. Por  Lissette Ávila Orozco. México: Samsara, 2009.

Zaid Carreño. Escritor mexicano, 1973. Cursó la Licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación. Profesor universitario desde el 2000. Inicia su actividad literaria en 1992 dando a conocer sus primeros trabajos en la editorial electrónica Crunch! Editores y la revista Publicarte. En 2009 publica su primer libro Crónica de un día extraño. Para 2011 sale a la luz su primera novela Hégira, «un éxodo sin límites probables, un relato donde la imaginación convive con el mito, la ansiedad con la filosofía, el deseo con la agonía, la luz con la oscuridad». Mientras prepara la publicación de su segunda novela, Zaid Carreño se integra a un proyecto experimental con el que se busca la comunión entre artes plásticas y literatura, proyecto que culmina con la publicación de La bombilla sobre el plato y sus alrededores . En 2014 edita Memorias Falsas, “un collage de recuerdos de un sobreviviente de la Generación X como cualquiera»En 2016 reedita Memorias Falsas con Chiado Editorial, acercando su trabajo al viejo continente. Participa en la Feria Internacional del Libro de Lisboa de ese año con la firma del libro. El Manifiesto de lo Inifinto es un ensayo que publica en 2017. En el último lustro ha participado en la elaboración de guiones para cortometrajes y un largometraje, como Entre Luces de Irving Uribe Nares, corto que se presentó en el GIFF 2018. Hoy se encuentra trabajando en su primera novela infantil que espera publicar este año.

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Crónica de un día extraño

Sólo algunos afortunados pueden darse cuenta de que todos los días son distintos, de que los pasos cotidianos pueden llevarte al mismo lugar a vivir de diferentes formas. Son muy pocos los venturosos que pueden encontrar, aun en la cotidianidad, un día extraño. Zaid Carreño es uno de esos afortunados, ha logrado presentar en Crónica de un día extraño, una serie de relatos que nos llevan a recordar las historias cotidianas que muchas veces ignoramos, pero que con un poco de imaginación nos pueden llevar a encontrar en la rutina diaria la diversión olvidada; imaginación, combinado con un claro y afortunado manejo de las letras, mostrado por Zaid en cada uno de los relatos cortos que emergen en este libro.

De la urbe a la sala de exposiciones, de lo onírico a lo trágico, del reflejo a lo inanimado y de la zona de no fumar a la polución total; son los relatos que nos permiten imaginar en la cotidianidad de Zaid Carreño, en la rutina ajena para intentar darle una mirada diferente a la propia. Ricardo Ham

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