SINO

por Marisela Romero

No hay diferencia.

El final es el mismo.

Él siempre triunfa.

Sólo puedo hacer más amable este viaje.

 

Besaré a mis intachables hijos,

abrazaré a mis excelentes hermanos,

cuidaré a mis eternos padres,

amaré al hombre de mi vida.

 

Cerraré los ojos a la realidad,

no escucharé los desesperados gritos.

Me refugiaré en un mundo de ensueño,

tan fugaz como la realidad misma.


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