REINA REBELDE

por César Vega

I

La vida es vaho del diablo
y el humano es como espuma
como decreciente bruma
que se esfuma en un vocablo.

Somos como el verde pasto
con su sangre clorofila
cuya vida tenue oscila
en el universo basto.

Somos conejos robustos
que crecen y se aparean,
retozando en los arbustos
donde las coles florean;
que acaso evitan disgustos
y las penas que asolean.

¡Ya los hielos invernales
amoratan nuestros cuerpos!
¡qué se arrojen a los puercos
nuestras perlas más sensuales!

Ya la sed incinerante
va horadando nuestras lenguas,
nuestros pies de caminante
cansan más con menos leguas,
nuestro centro palpitante
late lerdo con más treguas.

II

Mas no entiendo la discordia
con que el hombre se disputa,
de lo que hay de aquí a Calcuta,
la absoluta y gran custodia;

tierras, reinos y tesoros
exacerban su codicia,
en pos siembra la inmundicia
y entona bélicos coros.

Y ni el trono en terciopelo
ni los labios más sabrosos
ni fama que toca el cielo,
ni aposentos portentosos
curarán el vil anhelo
que enferma a los poderosos;

pues, aunque hayan sometido
a todas las capitales
con sus riquezas totales
en un salvaje estallido,

ese clan amargo y loco
con el gesto despectivo,
dirá que todo le es poco,
para ser aperitivo,

que si el mar fuera cerveza
sin pesarle la embriaguez
bebería con ligereza
ese tanto y otros diez
para saciar la ufaneza
de saber que él es quien es.

III

Pero ese apetito excelso
y esa sed tan insaciable
no equiparan a su acceso
por franquear lo inabarcable;

pues existe una frontera
que nunca ha de conquistar,
un confín en que no impera
el mandato del gran Zar.

De sus riquezas copiosas,
es la muerte quien se ríe,
y en sus arcas ostentosas
no hay nada que ella le ansíe;
a ella no le faltan cosas
ni le gustan los rubíes

solo anhela una minucia
una cosa, casi nada
quiere aquella sangre sucia
de orgullo contaminada.

Es aquella la rebelde,
la proscrita y sediciosa,
territorios nunca cede
y su mano es desastrosa.

¡Raza humana, teme y piensa!
Ella es la remota dueña
de lo que camina y repta,
incluso de lo que sueña.
¡Hombre vil baja la testa
ante tu Reina risueña!

IMAGEN AL EXTERIOR

Bodegón >> Óleo >> Harmen Steenwyck

César Abraham Vega nació en la Ciudad de México el 30 de abril de 1981. Narrador, crítico, promotor cultural y traductor. Cursa la licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de México. Tiene estudios formales de Informática e idiomas.  Algunos de sus textos han sido publicados en diferentes medios impresos y electrónicos. Actualmente se desempeña como webmaster y editor en Sombra del Aire.


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1 comentario

Roberto Marav 03/03/2014 - 10:02

Qué buenos versos mi amigo. Ojalá escribas más poemas, ya adelantaste camino.

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