LOS DE ABAJO VS EL ÁGUILA Y LA SERPIENTE. NARRATIVAS DISPARES

por Nidya Areli Díaz

Los de abajo (1916) de Mariano Azuela (Lagos de Moreno, 1873 – Ciudad de México, 1952), al igual que El águila y la serpiente (1928) de Martín Luis Guzmán (Chihuahua, 1887 – Ciudad de México, 1977), son ambas novelas de la Revolución Mexicana. Con la paridad temática han de ostentar en su narrativa ciertas diferencias, algunas estilísticas, otras de corte estructural. Trataremos de identificar someramente algunas.

Mientras en la novela Los de abajo hay un predominio del dialogo sobre la narración: “—TE DIGO, que no es un animal… Oye como ladra el Palomo… Debe ser algún cristiano…”, “Sería bueno que por sí o por no te escondieras, Demetrio” (5), “Sí, ya me acuerdo, Codorniz, de que andas con nosotros porque te robaste un reloj y unos anillos de brillantes —repuso muy exaltado Venancio”(34), de manera que el lector se va enterando de los sucesos más por lo que dicen los personaje que por el mismo narrador,  en El águila y la serpiente prevalece la descripción: “Cuantos cuerpos tocaba estaban yertos… Se detuvo sin saber qué hacer. Luego disparó sobre el punto de donde parecía venir la voz; la voz se oyó de nuevo. El asistente torno a disparar: se apagó la voz” (153).

Obviamente las condiciones de escritura entre ambos trabajos han de marcar diferencias de estilo muy profundas, por un lado sabemos que Los de abajo se escribió en campaña durante la revolución, se cifra esto en que no es tan dogmática, muy lejos de los libros de consulta, de la comodidad de una biblioteca, y tiene la ventaja por sobre la obra de escritorio, del apasionamiento, la espontaneidad de la que carecerá la otra. Son también sabidas las diferentes formaciones académicas de los escritores, mientras que Martín Luis Guzmán gozaba ya cierto prestigio como escritor, Mariano Azuela, que tampoco era un improvisado, casi acababa de hacerse de un estilo propio.

Para la narrativa larga, de biblioteca, son indispensables las descripciones extensas, la enumeración de adjetivos, de caracterizaciones, para objetos, sucesos, personajes, etcétera. El escritor, en esta medida, se permite describir detalladamente en párrafos largos, larguísimos, “la muerte del Gaucho Mújica” (240-245), “El arte de la pistola” (245-249) , etcétera. En cambio, para El águila y la serpiente son frecuentes los monólogos internos, el narrador omnisciente que cuenta lo que están pensando los soldados, lo que les importa y lo que no: “Indiferentes a todo, los soldados de caballería que vigilaban a los prisioneros no se fijaban en él. A ellos no les preocupaba más que la molestia de estar montando una guardia fatigosa -incomprensible después de la excitación del combate”(145).

Luego, dice María del Carmen Millán, la prologuista de El águila y la serpiente, que la novela de la revolución mexicana “[ . . . ] no se inclina a copiar ninguna moda, que su carácter esencial es nacionalista [ . . .]” y por lo tanto no copia cánones ya establecidos con anterioridad, más bien, busca presentar los hechos acontecidos en ese período de tiempo en el país. Así, podríamos  aventurarnos a establecer esta disertación como una aportación de la novela de la revolución a la nueva narrativa mexicana; en este sentido, consideramos que antes de ésta, la vieja narrativa, por llamarla de algún modo, no buscaba la innovación, una voz propia, sino copiar las formulas ya hechas venidas del viejo continente. Así, el sentido patriótico viene a otorgar una personalidad propia a la forma de narrar, a la construcción literaria. Es dado que entonces, no intente gustar a alguien ni persiga el modelo europeo, sino que tome el cuaderno, ya desde la trinchera, ya desde el estudio, y se escriba con una voz propia por el simple hecho de tener algo que decir.

 

REFERENCIAS

  • Azuela, Mariano. Los de abajo. Col. Popular 13. México: FCE,1995.
  • Guzmán, Martín Luis. El águila y la serpiente. Col. Clásicos de la literatura mexicana. México: Promexa Editores, 1979.

IMAGEN 

Emiliano Zapata >> Diego Rivera (1928).

Nidya Areli Díaz nació en la Ciudad de México el 30 de noviembre de 1983. Poeta, narradora, crítica, editora, promotora y gestora cultural. Egresada en Lengua y Literaturas Hispánicas por la Universidad Nacional Autónoma de México. Cursó durante varios años el taller de creación literaria impartido por el poeta Julián Castruita Morán en el Instituto Politécnico Nacional. Entre 2004 y 2007 fue miembro del Foro de la Décima Irreverente liderado por el productor, editor y etnomusicólogo Rafael Figueroa Hernández. Ganadora del segundo lugar en el Concurso Interpolitécnico de Poesía en 2001, y del primer lugar en 2002. Ganadora en 2012 del tercer lugar en el certamen de cuento Ciudad Imaginada organizado por Office Max y el Gobierno del Distrito Federal. Colaboró en 2013 con la Academia Mexicana de la Lengua en la revisión, corrección y actualización del Diccionario de mexicanismos. Su obra poética y narrativa ha sido publicada en diversas antologías y revistas impresas y electrónicas.


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