LA MANZANA EMPÍRICO-TEOLÓGICA

por Calister Castillo

Recuerdo que durante la clase de filosofía, escuché sobre la teoría de las ideas de Platón. Yo no le di mucha importancia en aquel entonces, pero en la actualidad he adquirido una obsesión, la cual tiene que ver con esta teoría. He imaginado e idealizado una manzana que sea perfecta, jugosa, apetecible e incorruptible; una manzana “eidolón”, el modelo o paradigma que represente a todas las del mundo y que sea identificada como la “manzaneidad”. Esta manía me vino a causa de que todas las manzanas que he probado me han sabido amargas, agrias, insípidas e inodoras y, aunque he tomado refrescos y jugos, no he quedado satisfecho.

La primera manzana que imaginé fue la que la serpiente le dio a Eva, a ésta la llamé “la manzana de la tentación y de la disyuntiva”. En esa época fue una gran protagonista por todo el papel que jugó en esa circunstancia. Imaginen a un fruto que tenía la capacidad de hacer distinguir a los hombres, el conocimiento de lo que es bueno y malo; y más aún, que poseía el poder de efectuar un cambio fisiológico en toda la humanidad, de convertir sus cuerpos inmortales a mortales. Ésta me pareció totalmente divina y favorita desde el principio. Quizás algún día pueda saborearla, y así dar principio a otro drama humano.

Otra poma que también me impresionó, pero que desde luego, no quise escoger para mi modelo ideal, fue “la manzana de la discordia”. Siendo de oro e inmortal, fue utilizada por la diosa Eris para un fin maligno, pues provocó desacuerdos entre las diosas más hermosas del Olimpo, e hizo que mostraran pasiones humanas que son indignas de seres divinos, porque tuvieron disputas de toda clase.

A otra, protagonista de un cuento infantil, la nombro “la manzana venenosa”, aunque no sé por qué la menciono, pues es la antípoda, malvada y hermana de la manzana de la discordia. Sin embargo, hay que tener en cuenta que le fue puesto veneno en su vientre, y ella no pudo hacer nada para evitarlo, porque la maligna bruja la engañó con distintas estratagemas, diciéndole que le inyectaría la ambrosía de la inmortalidad como a su hermana, y que se volvería dorada e inmortal. Pero el destino de ésta fue morir a mordidas por la ingenua Blanca Nieves.

“La manzana de Newton” ayudó a comprobar la ley de la gravedad, cuando cayó en su cabeza, mientras éste se encontraba descansando, por lo cual llegó a ser famosa, pero la ley, no la pobre manzana que fue ignorada y cuyo nombre nunca ha mencionado la historia, tal vez porque sirvió como medio y no como fin. No obstante, es necesario darse cuenta del significado e importancia de esta fruta en la historia de la humanidad. ¿Por qué una pera no ha protagonizado un asunto de trascendencia? ¿Por qué nunca ha sido famosa una sandía? ¡Jamás hemos visto un glorioso melón o una ilustre papaya!

No sé por qué motivo la gente ha dudado de la capacidad de las nobles manzanas, si han sido excelentes protagonistas en la historia de la humanidad y hasta fueron valientes para morir de un flechazo a manos de arqueros y magos, nada más pregúntenle a Robin Hood y a Guillermo Tell, que han asesinado con sus saetas a miles de manzanas de todas las razas.

En estos ejemplos hemos visto la valentía de las manzanas que nunca claudican ante el peligro ni ante ninguna disyuntiva o aporía que se presente en su camino, hasta han sido partícipes de acertijos lingüísticos y preguntas capciosas. Además, podemos ver a nuestra protagonista en las reflexiones lingüísticas de Chomsky, Reichenbach y Quine. En los enunciados de R. Thom y en la teoría behavorista del sentido de Bloomfield.

¿Qué habría motivado a Martha Chapa a pintar tantas manzanas? ¿Será que ella desayunara, comiera y cenara esta fruta? ¿O tal vez, haya tenido en sus manos la manzana de la discordia? ¿O como yo, quiso idealizar a la manzana perfecta inexistente en el mundo real, imposible de dibujar, imposible de pensar…?

La “manzana alquímica” se menciona en El Ouroboros, libro escrito por un alquimista medieval, en el cual sostenía una tesis bastante extraña, pues afirmaba que toda la humanidad hablaba una misma lengua con una misma estructura gramatical, y que todas las demás lenguas dependían de esta estructura. Pero lo interesante es que este alquimista-lingüístico con conocimientos de botánica oculta, cultivó un manzano que a los mil años dio solamente una fruta muy singular, pues tenía portentosos poderes; por ejemplo, si alguien la mordía podía hablar y entender cualquier idioma, hasta el de los animales, las plantas e, inclusive, el agua.

Otro poder que tenía era que los elementos y las cosas le obedecían, se podía decirle a un monte que se moviera de un lugar a otro, calmar las tormentas o hacer que lloviera. Todo esto con el poder de las palabras. Éstas eran las virtudes maravillosas de semejante manzana alquímica.

Para mí es importante reivindicar a esta fruta empírico-teológica, pues ya la hemos visto en manos de la serpiente, Adán, Eva, Eris, en el topos uranos de Platón, la hechicera, en la cabeza de Newton, en el hocico de una vulgar cochinita, en las saetas de Robin Hood y de Guillermo Tell… y, sin embargo, debemos recordar y nuca olvidar que una manzana, la cual sustituya a todas las manzanas, pronto vendrá, sí, a nuestro entendimiento y a nuestra razón, y sabremos, y comprenderemos que todas las manzanas que antes comimos y saboreamos, no eran reales, sino sombras de esta gran manzana empírico-teológica que está por venir…

 

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Las tres gracias >> Raphael Sanzio., Italia, 1483-1520.

Calister Castillo Castellanos, un hombre en el mundo. Nació en Papantla, Veracruz en el año de 1975. Estudió la licenciatura en Pedagogía. Asimismo, ha impartido clases en primaria, secundaria, preparatoria y universidad. Ha participado en talleres de investigación, educación, cine, arte, filosofía y literatura (comprensión lectora, producción de textos, la estructura del cuento, creación literaria, literacidad, ortografía y redacción). Ha participado en Tertulia vainillera y en el primer encuentro de escritores regionales. Ha escrito en revistas como: ¿K`atsiyatá?, Voces interiores, Plan de los pájaros y Sombra del aire. Su escritura se conjunta en una amalgama estilística que ronda la ficción, la teosofía, la metafísica, la nostalgia, la mitología, la escatología, las visiones, el juego de palabras, el sueño, el sufrimiento humano; el lugar en el mundo y la búsqueda del ser…, en un estilo sugerente y fresco que permite abrir campos imaginarios, o existencias perdidas en mundos alternos o en algún punto ciego de la mente, un estilo sumamente fantástico y revelador.


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