Bajo el balcón donde una Capuleto recibe la confesión de amor de un Montesco, una Rosa conserva su perfume más allá de las palabras demostrando que el nombre es sólo un disfraz…
-
-
Aquella cosa, tan simpar criatura, cruzó ante nosotros la noche de antier, cuando íbamos a Villablanca atrochando por la carretera antigua, que hacia la mitad del camino pasa a estar hecha papilla…
-
Ustedes no saben lo que es tener una mente revuelta como la mía, poblada de miedos, inquietudes y preocupaciones. Pido disculpas, de antemano, por el desplante; debí comenzar por ni nombre. Me …
-
La casa de mi cuñada era la más linda y grande de toda la familia. Tampoco es que fuera una mansión ni nada parecido. Pero como el resto éramos de clase media …
-
Cae la mañana y con ella algo de mí, cadena de gorriones y cuervos en las calles cotidianas árboles como brujas que susurran…
-
Regentaba mi pequeño magazin o taller de telas en un barrio de Moscú, y junto a mi pequeño negocio textil vivía la familia de Fiódor Mijáilovich Dostoievski; su madre María Fiódorovna Necháyeva …
-
El cielo no tenía estrellas. No porque no existieran, sino porque la cúpula atmosférica que protegía la ciudad las filtraba, suavizando cualquier destello incómodo. La perfección no toleraba lo imprevisible…
-
La mano que hoy escribe ayer golpeó piedra contra piedra…
-
Las justas duraron varios días, tanto como la fiesta se prolongó. Por las mañanas, en el salón del trono, o en el patio de armas, se rendía pleitesía a un comandante, y, …
