Valga este primer comunicado para referirme al diario como género. Trato de compartirles la importancia, ya que estamos encarretados con las lecturas de autores antioqueños, línea que auspiciada con los días tomará forma en discursos sobre la producción en el terruño (ya tenemos dos publicaciones, y digo «tenemos» cuanto ofrezco este escrito como nuestro, del taller, sobre Muerde perra espléndida y algunos adelantos de Adentro, una hiena), de la iniciativa, mal que bien llevada a cabo, en un documento compartido entre los participantes de la sesión. La propuesta, que hacemos extensiva, es para calentar las articulaciones, mantener hojas rayadas o tecleadas conforme vivimos, para obras de mayor alcance en géneros menores y mayores (si aceptan la caracterización o la desplazan): «En la vida no hay verdaderamente cosa pequeña ni grande. Todas las cosas son del mismo valor y del mismo tamaño»: Wilde en De profundis.
Andemos, para clarificarme, de autor en autor, porque ellos son los que le dan a uno el aliento y el inicio.
Elegimos los documentos, como dije, porque facilita compartirlos, la visualización de uno y de otro, y la invasión y la censura, si nos calentamos. Para contrastarlo, una opción al documento, al diario, sería la columna periodística-literaria, que depende de un medio (un cronista diario, que ha faltado a la periodicidad es Gustavo Álvarez Gardeazabal, con podcast y toda la cosa) y de amiguismo y desocupación para estar pendiente de la primera ocurrencia que se le salga adelante; otra es el blog, que versa sobre actualidad o lo que se le venga en gana al autor, y un caso que quiero referirme es el del «militante comunista (tenazmente aún)», José Saramago por Umberto Eco:
Escribo este prólogo [para El último cuaderno] porque creo tener una experiencia en común con el amigo Saramago, que es la de escribir libros (por un lado) y tener a mi cargo (por otro) una columna de crítica de costumbres en un semanario. Al ser este segundo tipo de escritura más claro y divulgativo que el primero, son muchos quienes me preguntan si lo que hago es trasvasar a esas breves piezas periodísticas reflexiones más ampliamente desarrolladas en los libros mayores. Qué va, contesto, es la reacción irritada, el impulso que lleva a la sátira, la estocada crítica escrita al hilo de la actualidad lo que proporciona más adelante el material para una reflexión ensayística o narrativa más extensa. Es la escritura cotidiana la que inspira las obras de mayor empeño, y no al contrario.
Centrémonos en la «experiencia en común» con ustedes, amigos guanabaneros. Ver que hay alguien, a la hora que sea, apuntando sus impresiones, el discurso que se le vino picando cebolla o lo que tanto prometemos: parrafar las glosas de Karla (ejercicio infaltable en la lectura), el comentario luminoso, la duda a exponerse, la metacrítica a un arisco. Todo en las extras del taller, que sería el diario a varias manos, alimentándose de la cebada y el queso en media pizza de los jueves.
Y que ese adelanto, de una página, dos o las que prefiera el intelecto o el apuro (nunca la obligación, no obstante los peros: «¡Impongámosnos ciertas normas para volver a experimentar la complacencia ingenua de violarlas! La rehabilitación de la infidelidad reclama de nosotros un candor semejante. ¡Ruboricémonos de no poder ruborizarnos y reinventemos las prohibiciones que nos convengan, antes de que la libertad alcance a esclavizarnos completamente!»: Girondo), se trasvase, el Caldas de un ausente, en «reflexiones más ampliamente desarrolladas en los libros mayores» o, labor de hielo, en artículos, reseñas, tesis… Noten el «cuaderno» (caderno) para la recopilación de escritos en blog, así como podría afianzarse un libro de ensayos husmeando un tema, o una ficción autobiográfica o miscelánea de textos breves o largos: es «la estocada crítica escrita al hilo de la actualidad [y de los arrumes, las volteaderas, los paisajes de techo y lavamanos] lo que proporciona más adelante el material [los escombritos] para una reflexión ensayística o narrativa más extensa».
Dejemos por hoy con el elogio al trabajo de hormiga: «Es la escritura cotidiana la que inspira las obras de mayor empeño, y no al contrario». En Apeles de Colofón suena nulla dies sine linea (ningún día sin una línea).
Aguas Calientes, enero 12 de 2026
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La pasión de la creación >> Leonid Pasternak (Odesa, 1862-Oxford, 1945)
Alejandro Zapata Espinosa (Itagüí, Colombia, 2002): licenciado en Literatura y Lengua Castellana (Tecnológico de Antioquia) y maestrando en Educación (Universidad Santiago de Cali). Miembro del Comité Editorial de Contacto Literario (Armenia, Colombia). Elegido mediante convocatoria de la revista Prometeo para participar en el 36.° Festival Internacional de Poesía de Medellín (FIPMed). Blog Archivo Cantera: <archivocantera.blogspot.com>. Correo: <3761229@gmail.com>.
