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10 mayo
2016
Ensayo Literatura Reseña
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TUTORIAL DE EMERGENCIA PARA HABLAR DEL QUIJOTE

Por Armando Escandón

“Alcanzar alguno a ser eminente en letras le cuesta tiempo, vigilias, hambre, desnudez, váguidos de la cabeza, indigestiones de estómago, y otras cosas…”

El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes

Don Quijote y los molinos de viento Salvador Dalí

Don Quijote y los molinos de viento » Salvador Dalí

 

Este año se cumplen cinco siglos tanto de la muerte de Miguel de Cervantes como de la de William Shakespeare. Por ello un gran número de personas se jacta de conocer profundamente la obra de ambos puntales de la literatura, cuando en la realidad resulta lo contario —en el caso de Shakespeare es más complicado, pues habría que saber inglés renacentista y poseer un amplio conocimiento de la época para tener una adecuada apreciación del universo del creador de Hamlet—.

En las siguientes líneas te ofrecemos un minitutorial sobre El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Así, con sólo repetir esos datos —como si fuera la tabla del uno—, parecerás un experto en la obra cumbre de Miguel de Cervantes, estarás a la moda y serás el alma de las tertulias literarias.

−Miguel de Cervantes Saavedra nació en 1546 y murió en 1616. Asismismo, el 7 de octubre de 1571, Cervantes participó en la batalla entre otomanos y cristianos en Naupacto —cerca de las costas de Grecia, también se le conoce como Lepanto—. En el fragor de la lucha, el novelista recibió un disparó en la mano izquierda. A pesar de no perder el miembro herido, desde entonces se le conoció como “El Manco de Lepanto”.

El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha tiene dos partes: la primera —con LII capítulos— se editó en 1605 y la segunda —con LXXIV capítulos— en 1615.

−Es indispensable conocer las líneas iniciales de la novela, pues se les menciona en un sinfín de referencias —particularmente la parte subrayada—: “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor”.

−El Quijote se vuelve loco debido al exceso de leer novelas de caballería, de ahí toma la idea de ser un caballero andante. Esta novela, como toda gran obra literaria, tiene diversas lecturas, sin embargo, no se puede perder de vista la intención satírica de Cervantes, al tomar como protagonista a un hombre mayor   —Alonso Quijano “frizaba los 50 años”, recuérdese el contexto, en aquella época tener cinco décadas de vida, ya te hacía viejo—, cuando los caballeros eran jóvenes donceles. Por eso, cuando alguien de edad avanzada realiza una acción poco pertinente para su edad, se suele citar al Quijote.

−En la primera parte de la novela, el Quijote representa la locura y la imaginación, mientras que Sancho encarna a la realidad —pero no la inteligencia, pues es bastante crédulo—, y en muchos sentidos la voz del pueblo, tal lo demuestra su uso constante de refranes.

−La dama, inspiración del Quijote, en realidad es una campesina de nombre Aldonza Lorenzo que el caballero manchego idealiza y llama amorosamente “Dulcinea”.

−Además del Quijote, Sancho y Dulcinea, otros personajes entrañables son las monturas del caballero manchego y su escudero, el jamelgo llamado Rocinante y el burro de nombre Rucio.

−En la segunda parte de la novela, el Quijote se vuelve más realista, mientras que Sancho se torna fantasioso. Esto se conoce como la “sanchificación” del Quijote y la “quijotización” de Sancho.

−El Quijote es considerada la novela más importante del idioma español, muchos creen que la obra que la secunda es Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.

−En la mayoría de libros de literatura universal donde se toca el tema del Quijote, se menciona particularmente el capítulo VIII, de la primera parte: “Del buen suceso que el valeroso don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento, con otros sucesos dignos de felice recordación”. Aquí es donde se narra cómo el Quijote confunde los molinos con gigantes.

−Muchos capítulos de don Quijote se podrían glosar, pues son profundamente significativos —como el del casco de Mambrino, el de la libertad de los galeotes, cuando Sancho se vuelve gobernador, etcétera—, pero rebasan las intenciones de este tutorial. No obstante, una historia que coadyuva a la valoración del tema de género, se encuentra en los capítulos XI a XIV, donde se narra la muerte del pastor Grisóstomo por cuitas de amor, pues la bella Marcela lo rechazó. Mas ella deja en claro su inocencía y cuestiona a sus acusadores que la recriminan:

[…] yo  no escogí la hermosura que tengo: que, tal cual es, el cielo me la dió de gracia, sin yo pedilla ni escogella. Y así como la víbora no merece ser culpada por la ponzoña que tiene, puesto que con ella mata, por habérsela dado Naturaleza, tampoco yo merezco ser reprehendida por ser hermosa […] y si los deseos se sustentan con esperanzas, no habiendo yo dado alguna a Grisóstomo, […] bien se puede decir que antes le mató su porfía que mi crueldad. […] Porfió desengañado,  desesperó sin ser aborrecido; ¡mirad ahora si será razón que de su pena se me dé a mí la culpa! (capítulo XIV).

−En el capítulo VI, “Del donoso y grande escrutinio que el cura y el barbero hicieron en la librería de nuestro ingenioso hidalgo” se realiza la quema de libros de Alonso Quijano, de la hoguera sólo se salvan —enlistados por orden de aparición—: Amadís de Gaula de Garci Rodríguez de Montalvo; Palmerín de Inglaterra de Francisco de Morae; Belianís de Grecia de Jerónimo Fernández; Tirante, el Blanco de Joanot de Martorell; La Diana de Jorge Montemayor; Diana enamorada de Gaspar Gil Polo; Los diez libros de Fortuna de Amor de Antonio Lofraso; El pastor de Fílida de Luis Gálvez de Montalvo; Tesoro de varias poesías de Pedro Padilla; El Cancionero de Gabriel López Maldonado; La Galatea de Miguel de Cervantes; La Araucana de Alonso de Ercilla; La Austríada de Juan Rufo; El Monserrate de Cristóbal de Virués; y Las lágrimas de Angélica de Luis Barahona de Soto.

−El orígen de la frase popular “No dejó títere con cabeza”, procede del capìtulo XXVI, de la segunda parte del Quijote: “Donde se prosigue las graciosa aventura del titíritero, con otras cosas en verdad harto buenas”. Aquí, mediante marionetas, se narra el encuentro que tuvo Gaiferos para liberar a su esposa Melisandra de los moros. No obstante, en algún momento de la obra, Gaiferos se ve superado por los árabes y el Quijote —no pudiendo ver la desigualdad sucedida—, ataca a los moros, dando de mandobles a los muñecos. El costo de los destrozos le costó al Quijote “cuarenta reales y tres cuartillos”.

−Esta novela de Cervantes ha impactado a otros creadores. La presencia del Quijote se deja escuchar en otros personajes de la literatura universal, por ejemplo en El Idiota de Fiódor Dostoievsky, Nazarín de Benito Pérez Galdós, Tom Sawyer de Mark Twain, Pierre Menard de Jorge Luis Borges, entre otros.

−Existe una versión apócrifa del Quijote, firmada bajo el pseudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda, llamada Segundo tomo del ingenioso hidalgo don Quixote de la Mancha (1614). Esta obra se les ha adjudicado a otras grandes figuras del Siglo de oro, que van desde Lope de Vega hasta Juan Ruiz de Alarcón.

−El Quijote también ha inspirado a grandes artistas como Francisco Goya, Gustave Doré o Pablo Picasso —sólo por mencionar algunos casos—, quienes, en su momento, le dedicaron obras al personaje de Cervantes.

−En la segunda parte, Capítulo LXXIV —De cómo don Quijote cayó malo, y del testamento que hizo, y su muerte—, se cierra la historia del caballero Manchego: “Yo fui loco, y ya soy cuerdo; fuí don Quijote de la Mancha, y agora, como he dicho, Alonso Quijano, el bueno”.

Estimado lector, repasa cuantas veces consideres necesario este listado, de ser posible, memorízalo —siempre es más sencillo eso que leer la obra completa—. Compra una edición del lujo del Quijote, colócalo en tu librero junto a los otros libros que nunca leerás, tómales una foto y súbela a Facebook, escribe algo como: “Aquí, casual, con una de mis novelas favoritas”. Agrega frases del Quijote cada vez que puedas —no uses la de “Si los perros ladran, Sancho, señal de que vamos cabalgando”, porque es falsa, se le ha adjudicado a Cervantes erróneamente—. ¡Listo!, ya puedes presumir de que eres un gran letrado; todo un intelectual. No olvides ir a un Starbuck´s, o a un cafecito de la Roma o la Condesa, a engatusar a seres menos leídos que tú y presumir tus conocimientos sobre la obra más importante de Miguel de Cervantes.

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Un comentario en “TUTORIAL DE EMERGENCIA PARA HABLAR DEL QUIJOTE

  1. César Vega dice:

    ¡Gran trabajo, Armando! Siempre con un toque deliciosamente irónico.

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