TIEMPO LIBRE

por sombrade

Por María Gómez

Hoy me ocupo del tiempo más anhelado y volátil de todos. «Prepara papel y lápiz para no perder una sola de mis recomendaciones. Música, teatro, cine, bares, barrios mágicos, museos… Pero ¿Cómo? ¿Se me acaba de ir de las manos? ¡Lo tenía aquí mismo pero ha terminado, las vacaciones se han ido! En agosto es el regreso a clases, qué triste… veamos ¿qué puentes vienen? Ah, puedo sentirlo… llega septiembre y luego noviembre… y diciembre: ¡Feliz Navidad y próspero año nuevo! Jo, jo, jo, jo.

tiempo libreEl tiempo libre es muy volátil, no porque sean pocos los puentes del año ni porque el fin de semana dure dos días. En mi opinión su volatilidad radica en que lo tenemos en la mira para matarlo y efectivamente lo hacemos. No me refiero al maestro roñoso que deja a su alumno sin recreo, ni al jefe desconsiderado que obliga a su empleado a trabajar tiempo extra. No.

Nosotros mismos, nuestro ser transgénico posmoderno anhela el tiempo libre pero es más fuerte su ansia de aniquilarlo y lo destruye. Parece mentira, pero quién no ha escuchado «hay que matar el tiempo», hasta en las hojas de vida se recomienda colocar un «pasatiempo». Es muy importante tener un arma contra él, se le califica de saludable.

En este orden de ideas resulta que el tiempo libre es una enfermedad. ¿Por qué? Hace poco escuché a una pequeña quejarse de «dolor de aburrimiento». Su molestia residía en no tener algo que la distrajera. Cuando eso les ocurre a los niños, comienzan a preguntar «¿Qué quieres hacer?» Si el otro les propone algo de su antojo, el problema se soluciona, si no es así terminan haciendo barbaridades o de plano se van a dormir. El tedio es un dolor que queremos evitar a toda costa y lo más sencillo es matar el tiempo.

El tiempo no habla, no siente, no podrá quejarse de nuestros malos tratos; porque el tiempo no es alguien. Matamos nuestro tiempo y confiamos en que nadie sale perjudicado. Los pasatiempos tienen por lo general un halo de inofensividad. ¿A quién se ofende porque una señora vea la telenovela de las nueve o porque aquel joven decida irse a tirar de un paracaídas? Malo sería que ella estuviera en el chisme con la vecina arruinándole el matrimonio, o él en los arrancones donde terceras personas podrían salir heridas. Cada quien hace con su tiempo lo que quiere y mientras otro no se vea involucrado para su mal, todo está bien. Matar el tiempo evita el tedio y los dolores de cabeza. La pregunta tonta que se me ocurre es ¿puede matarse lo que no está vivo?

Todo esto tiene su origen en nuestra idea de tiempo libre. Hablar de él parece equivalente al no tener obligaciones; en él no hay escuela ni trabajo. Sería terrible ocupar ese preciado tiempo haciendo labores domésticas, así cuanto más libre, parece que se tienen menos compromisos. Pero si nos vamos al extremo ¿existiría un tiempo así? Toda nuestra vida, todas nuestras acciones están ligadas unas con otras y de todo paso hay una consecuencia. Tirarse en el pasto, leer un libro, dejar los trastes sucios en el fregadero, ir con el vecino, pasear con los niños en el parque, todo nos lleva a algo.

Considerar el tiempo libre en términos de cero obligaciones nos angustia más que las obligaciones mismas ¿Por qué? ¿Nos asusta el «dolor de aburrimiento»? ¿Acaso tememos encontrarnos con lo que somos en silencio? Tal vez sea eso o tal vez sea solo consecuencia de las cosas que hemos escuchado y creído sin cuestionar: «Las vacaciones son geniales y el trabajo apesta», «el que hace todas sus tareas es un ñoño y el que se las ingenia para no hacerlas es la onda», «permanecer en casa el domingo es de aburridos», etc. La obligación por su parte, exige una acción concreta.

Me parece que el tiempo libre es libre porque nosotros le imprimimos esa libertad; la cual, de ningún modo puede apartarse del compromiso, tanto con los demás como con nosotros mismos. No se trata del fin de semana o la hora de la salida. Se trata de hacer lo que realmente queremos hacer. ¿Dónde? En todas partes, todo el tiempo, porque todo el tiempo puede ser libre. ¿Qué queremos hacer? De tanto pasatiempo a veces ni nos acordamos y cuando venimos a ver, nuestro supuesto tiempo libre nunca fue otra cosa que tiempo perdido. En la vida las vacaciones no existen, gocemos nuestro tiempo libremente.


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