TEATRO AL CUBO PRESENTA OJO POR OJO, DIENTE POR DIENTE

por Nidya Areli Díaz

Por Nidya Areli Díaz

Ojo por ojo, diente por diente es una obra del dramaturgo Mauricio Jiménez que se originó al adaptar la comedia Medida por medida del dramaturgo y poeta clásico inglés William Shakespeare. La obra es puesta en escena por la compañía Teatro al Cubo bajo la dirección de Mauricio Jiménez en el marco de los 450 años del nacimiento de Shakespeare.

Un reparto integrado por Miguel Flores, Brisa Rossell, Francisco Mena, Fernando Memije, Mishell Ordóñez, Karla Rubio, Héctor Hugo Peña y Hernán Romo, va complementado la serie de personajes que componen la obra. Allan Flores asiste al director, Tenzing Ortega estuvo a cargo de la escenografía, Mario Marín del Río ideó el vestuario, Víctor Manuel Colunga se encargó de la iluminación, David Castillo hizo la producción ejecutiva y Leopoldo Novoa la creación musical.


OJO POR OJO, DIENTE POR DIENTE

Cuando se habla de una obra hija, una obra derivada de otra obra, hay que tomar varios puntos en consideración. El primero es el drama original con los valores y horizonte cultural propios de la época; el segundo es el trabajo de adaptación con los valores y horizonte actuales; el tercero es la puesta en escena como tal, la parte de la representación, y un cuarto punto es la experiencia estética en donde deben integrarse todos los puntos anteriores.

Pensar en los dramas de Shakespeare nos remonta indiscutiblemente al teatro isabelino, a las intrigas de la nobleza, a los reinos europeos que, como en un tablero de ajedrez, se jugaban el poder y la gloria; Medida por medida no es la excepción. Shakespeare suele también poner el dedo en la llaga en el tema de los valores y contravalores universales. La dignidad, la integridad, el amor, del lado de los valores. La soberbia, la mezquindad, la ligereza, del lado opuesto. Con la vara que mides serás medido. Es un teatro moralizante donde los nobles, los bien nacidos, son los protagonistas. Los que no tienen cuna son los valores; igual se enamora un rico que un miserable; igual puede un rey ser mezquino y arbitrario que un pobre vendedor de baratijas. Los valores universales, pues, sobresalen siempre en Shakespeare por sobre el escenario histórico mismo.

Luego, ¿dónde transcurre Ojo por ojo? Dice el comunicado de prensa que se trata de Tijuana y hay elementos en el vestuario de los personajes que refuerzan la aseveración. Pero no. No me convence. Creo, más bien, que se trata de “algún lugar de… de cuyo nombre…”; es decir, de lo que en su caso podría ser un Macondo o una Luvina; un lugar etéreo, inexistente pero con vida propia. El lenguaje lo refuerza. Se trata de un espacio-tiempo inmaterial y atemporal. Tijuana sería, a mi gusto, demasiado terrenal. No hay duda de que existen elementos del Norte de México, pero en lo terreno, palpablemente, no cabe la escena de la obra. Pienso más en un universo con vida propia, sujeto a sus propias reglas; un espacio enteramente fantástico.

P1020704Pues bien, resulta que El Duque ha decidido retirarse a quién sabe dónde, se deslinda de sus cargos públicos y deja en su lugar, temporalmente, a un subordinado, Ángelo. Pero Ángelo, un excéntrico, un loco, un persignado, un enajenado del temor a Dios, decide de buenas a primeras que es un delito la fornicación fuera del matrimonio. Claudio embarazó a Julieta en estos términos y ahora debe pagar la falta con su cabeza. La novicia Isabela, hermana de Claudio, va con Ángelo a suplicarle por la vida y el perdón para su hermano. Claudio queda carnalmente prendado de la belleza y la elocuencia de Isabela; así que le pide que, a cambio del perdón para Claudio, le entregue su cuerpo. Isabela se debate entre su honor y la vida de su hermano. Ángelo ha incurrido en el absurdo de proclamar una ley que prohíbe el sexo libre y en el absurdo del deseo de someter, violar, carnalmente a una novicia. No mide al mundo con la misma vara con la que él se mide.

El ritmo es acelerado; se corretean una a otra las escenas. Es imprescindible poner mucha atención a un drama que se compone en gran parte de una historia riquísima en todo tipo de elementos y preceptos, con muchos personajes, con muchas aristas, con el fin de no perder el hilo y comprender cabalmente lo que está ocurriendo. Shakespeare es así, exige siempre toda la atención porque todos los que ahí hablan tienen mucho que decir. Se critica una sociedad y un sistema de gobierno que no precisamente poseen sobradas virtudes. ¿Por qué prohibir el sexo libre o el sexo como mercancía, y no la usura, la banca…? Menuda coincidencia de Shakespeare que encuentra con su adaptador, Mauricio Jiménez, un país en donde se ha prohibido en varios de sus estados el uso de minifalda en instancias públicas; en donde, en cambio, se exhiben con sobrado cinismo, públicamente, criminales como Carlos Salinas de Gortari o La Tuta, líder del cartel de droga de Los Caballeros Templarios.

P1020705Tenzing Ortega se sacó un diez con una escenografía de pocos elementos, muy ingeniosa, móvil y grande. Estructuras con ruedas hacen las veces de celdas y mazmorras, del fondo de un edificio de la administración pública, del fondo de un cabaret de mala muerte, del fondo de un convento, etc., etc. Sorprende la resistencia de las estructuras y la capacidad de movilidad que permite a los mismos actores mover, girar, acomodar, los elementos de una escena a otra con rapidez, sin bajar el telón y sin que se fugue la atención del público o la tensión atmosférica.

Mario Marín del Río creó un vestuario sui géneris. Sí, con elementos del Norte de México: camisas a cuadros, sombreros texanos, cinturones de grandes hebillas; pero la cosa va a más. Hablamos de un Duque; luego ¿un duque en el Norte de México? Los personajes religiosos remiten más bien a otras épocas; quizá porque los frailes son siempre medio atemporales, sin muchos cambios en el atuendo. Las mujeres no hablan precisamente como norteñas, ni se les ve tan norteñas como a los políticos. Como dice el director, hay una mezcla entre Shakespeare y los elementos del Norte de México contemporáneo. El experimento produce muy buenos resultados, sin menoscabo, donde se crea un universo propio de la ficción. Iluminación y música son elementos más sobrios; menos a lo complejo. La música es poca en realidad, los diálogos van muy por encima de la composición musical. La luz exacta. No sobran ni faltan elementos de esta índole.

P1020716El trabajo interpretativo de los actores implica un gran esfuerzo cuando son pocos los momentos de pausa que permiten dar un respiro. Mover el escenario; rolar personajes distintos; centrarse en un discurso elocuente, fidedigno, pero que manifiesta situaciones absurdas y arbitrarias, requiere un estado de alerta y concentración muy demandante. Los parlamentos remiten a diferentes momentos históricos. Se crea, lo reitero, un universo específico y ficticio sujeto a sus propias reglas. Hay mucha Sor Juana en varios personajes. Se nota en seguida el enamoramiento del director hacia este personaje semireal y semificticio.

Luego, el espectador se plantea cuestionamientos morales en función de lo que allí se pone de relieve. Isabela es toda pureza y toda virtud pero, ¿vale más la virtud que la vida humana? El Duque se coloca como el hombre justo que lo enredará todo para desenredarlo después mas, ¿por qué el capricho de poner a prueba las virtudes de un subalterno? Ángelo es un déspota dotado temporalmente de poder pero, ¿quién es más déspota, quien le da ese poder o él que lo ejerce de manera casi inconsciente? Claudio no hace más que lo natural, ¿qué hombre joven y pleno no sentiría terror ante la muerte suplicando a quien fuera cualquier intercesión a su favor? Lucio se lleva las palmas cuando pone en relieve los puntos neurálgicos de la comedia. Se trata del bufón clásico que hará reír poniendo el dedo precisamente donde nos duele más. Cada uno de los actores y actrices, en fin, dan lo mejor de sí en un drama que se precipita aceleradamente como en cascada, demandante y colérico; divertido y cruel.

P1020720La obra dura alrededor de dos horas y media. Pero el tiempo pasa muy rápido. Las escenas danzan una detrás de la otra con apenas unos parpadeos que llevan al espectador a corretear la historia para que no se le vaya. Vestuario, escenografía, música, iluminación, interpretación e historia se conjugan para darle al espectador una puesta cuyo efecto catártico se dosifica en la risa. Nos reímos de la estupidez humana, del absurdo del espacio-tiempo que nos toca afrontar cada día. Nos reímos de la hipocresía de los valores desde el poder. El poderoso condena a capricho porque puede, porque un pervertido sistema se lo permite. Excelente, excepcional, el trabajo de equipo que desempeñan el equipo creativo con Mauricio Jiménez.


ENTREVISTA A MAURICIO JIMÉNEZ

¿Cuáles son las dificultades que enfrenta el director de la obra para adaptar una puesta que data de 1604, cuando el teatro se hacía de cierta manera, para cierto público, con unas características de época y espacio determinadas, a un momento diferente, un 2014 con otro público y con otros recursos?

P1020723Lo principal es que tenemos a un autor puesto a prueba. Un autor que es un clásico porque resiste los avatares del tiempo porque está tocando esencias. Entonces las concepciones temáticas que él aborda son esenciales. El amor y la muerte son temas que perviven a lo largo de la humanidad precisamente porque son temas intrínsecos de la misma humanidad, y es gracias a eso que podemos estar en sintonía con él.

Ahora, el aprovechamiento de un clásico para convertirlo en parte nuestra, al cambiar la forma estamos tratando de acercarnos a esto que nosotros llamamos realidad. Pero, no olvidemos que lo que tenemos enfrente como hecho teatral es una ficción y eso es fundamental. El trabajo del director está primero en analizar y luego en interpretar. Y, en ese caso, apropiarse a todas luces del tema y de la obra del mismo autor, para poder hacerla propia. Y para ello no pedimos permiso. A veces caemos, a veces no; me refiero a que a veces funciona y a veces no. En este caso, como siempre, a Shakespeare por más que lo quieras hundir, sale a flote.

Tengo entendido que comenzaste tu carrera con una obra de Sor Juana, esto me lleva a que, quizás, el teatro clásico sea tu favorito, si es así, ¿por qué? O bien, ¿por qué te gusta el teatro clásico?

P1020750Pues yo lo que creo es que los clásicos han hecho la modernidad, los clásicos han hecho la posmodernidad. Yo creo que los clásicos son los que permean y definen todo lo que es el futuro, todo lo que es el ayer, todo lo que es el mañana y todo lo que es el presente; en ellos se constituye absolutamente todo. Entonces por más moderno que quieras hacerte, por más interesante y original, pues, bueno… la misma Sor Juana nos lo dice: “me hubiera encantado nacer en la época griega para decir tus dientes son de perla, tus ojos son esa piedra preciosa”, y entonces no puedes hacer nuevas metáforas porque todo se agota con los mismos clásicos, y lo único que hace uno es repetirlos. Ahora, por supuesto que hay originalidad, dice Sor Juana. Y entones dice: “me encantaría besar tus labios de cecina” que, seguramente, son tan sabrosos y salados. Entonces logra arremeter con algo gracioso para asegurar que efectivamente lo clásico va a pervivir.

Me parece que el teatro de Shakespeare casi siempre nos remite al absurdo, ¿qué nos puedes decir del absurdo en nuestros días?

P1020762Pues todo. Todo. Absolutamente. Las cosas invertidas, las cosas chuecas, las cosas al revés. Lo que vivimos no es la justicia, lo que vivimos es, exactamente, alguien que puede trastocar, tergiversar, lo que puede ser una ley para conformarla a su gusto y semejanza. Eso me parece verdaderamente aterrador.

El teatro actual se constituye mucho por la experimentación. Luego, la adaptación debe tener una dosis experimental, creo. ¿Cómo se conjugan lo clásico, Shakespeare, y lo experimental en Ojo por ojo, diente por diente?

P1020794A veces se logra, no siempre. Yo creo que estamos comenzando con esta obra un proyecto precisamente para hacer propio a Shakespeare, para hacer un lenguaje nuestro. Los intentos, de mi parte, en la adaptación, son primero de trasladar un lenguaje que no nos corresponde a algo más o menos parecido a lo que yo logro entender de lo que habla Shakespeare. Sin embargo, se dan cuenta, hay un híbrido, hay momentos donde dices “esto está raro; parece un absurdo”.

¿Cómo fue el proceso de deconstrucción y reconstrucción de los personajes? Particularmente me llamó la atención el papel de Isabela, hay mucha Sor Juana ahí. Nos puedes hablar de ello.

P1020809Sí, bueno. El punto es ver a una mujer virtuosa; a una mujer llena de una inteligencia brillantísima, puesta a prueba y, sobre todo, su castidad que parecería un valor absolutamente estúpido y retrógrado cuando es esencial, es absolutamente esencial. Si tú no lo estás haciendo por amor, si tú no estás entregando tu cuerpo a una caricia de ese ser al que deseas, ¿por qué vas a entregarte a otra persona? Menos a una violación. En este sentido, creo que es por ahí por donde camina esta comedia oscura y el que propone esta oscuridad es el mismo Shakespeare. Durante la obra nos reímos de cosas letales, de cosas aterradoras. Es decir, en la violación dos minutos antes estamos riéndonos porque van a matar al pobre de Claudio porque la otra no va a coger con el famoso ministro. Y a la hora de la violación ya nos callamos porque el asunto se pone serio; sin embargo, estos lunares de comicidad y casi fársicos obligan a esta cosa rara de esta comedia oscura. Es un híbrido que serpentea entre el asunto trágico y el asunto cómico. Entonces es muy difícil mantenerlo y que sea coherente.

El libreto de Shakespeare es larguísimo y hay que adaptarlo a un tiempo muy cortito; eso, evidentemente presenta muchas dificultades, ¿esta es la primera vez que trabajas con Shakespeare o ya lo habías hecho? Y, ¿cómo solucionas las dificultades de espacio-tiempo?

P1020849Para mí Shakespeare es pieza fundamental, piedra miliaria; es decir, lo monto sin montarlo. He montado tres obras de él y casi siempre en mis intentos como dramaturgo y como director está el sustrato de Shakespeare, siempre. El sentido dramático de las cosas de ese maestro, obliga a que las cosas estallen en menos de un segundo; es decir, a la mitad de una página estás metido en un problema profundo. Por ejemplo Macbeth. En la segunda página ya te enteraste de que hubo una guerra, de que mataron a no sé quién, de que nombraron rey a quien sabe quién y de lo que va a venir a futuro. Y eso es una grandeza que hay que aprender del maestro.

Evidentemente está Shakespeare, hay mucha Sor Juan ahí, ¿podrías mencionar algunos otros clásicos que te influyan directamente en tu trabajo de dramaturgo?

Usigli, indudablemente. Usigli, Sor Juana y Rulfo son las piedras miliarias que a mí me determinan y me hacen ser.

 

Fotografías de César Vega.

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