PERIFÉRICO E INFINITO

por Zaid Carreño

Estar consciente del infinito fuera y dentro es el primer paso para la evolución de un Periférico en un Infinito.

Periférico es quien vive en la periferia, alejado de su NIP (Núcleo de Identidad Personal). El Periférico no tiene identidad y desconoce su cualidad de infinito por el influjo social. Rousseau señaló que el hombre nace libre, pero que por todas partes se encuentra en cadenado. El hombre nace infinito, la sociedad se ha encargado de limitarlo; de transformarlo en un ser finito. Un hombre finito es un hombre sin identidad. Infinitud es igual a identidad.

La mayoría de los hombres son periféricos; pocos Infinitos.

La cualidad del “ser” debiera ser la infinitud, pero parece que es la periferia. El hombre es periférico. Es un Periférico porque es su naturaleza. Entonces un Infinito no será un hombre; será un Infinito.

Esto es, los Infinitos, más allá del género, hombre, mujer, no son humanos; no quieren serlo. Además de las razones ya planteadas, las hay que el Infinito no soporta y se niega a seguir cargando. Arrancadas de raíz ya nada quedaría que lo uniera con los hombres periféricos; con la humanidad.

El Infinito rechaza categóricamente, y en su búsqueda de lo infinito, mutila de su esencia, los aspectos más violentos, vergonzosos, fútiles, estúpidos del ser humano: la envidia, el poder, la esclavitud, la vanidad, la impunidad, la corrupción, la guerra, la falta de civilidad, la rigidez mental y espiritual, los criterios de hormiga, los radicalismos, el control, etc.

El Infinito rechaza a la decadente raza humana. Considera a la misma un cáncer que debe ser erradicado; un tumor que debe ser extirpado. El hombre periférico debe morir para dar paso al (hombre) Infinito.

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