Aun con la promesa de no amarte
regresas cada noche en la vigilia
la vida coloquial de ti me auxilia
la puesta me acompaña a recordarte.
.
Andanzas que se plasman en el arte
con letras o pintura nos afilia
en notas musicales nos concilia
te voy recuperando parte a parte.
.
Tan pronto va apagándose el sonido
musito para mí tu bello nombre
caliento tu lugar en nuestro nido.
.
No existe ningún sueño que me asombre
nos fuimos convirtiendo en infinito
daremos luz al mito que nos honre.
***
Imagen al exterior
Cualquier día en CDMX >> Fotografía >> Guillermo Santana
Manny Martínez-Torres. Año 1977, día 6, con el clima divertido y los aires que en febrero visitan la ciudad de León, Guanajuato en el centro de México, llegó a ocupar el cuarto sitio como hija de una familia de ocho hermanos. Ascendencia de arraigo desde 1700, Padres tejidos a la antigua con espíritu de progreso, la guiaron por un camino independiente. Desde muy pequeña su gusto por socializar, la llevó a ser una niña versátil, noble y adaptable. Comenzó a plasmar sus sentimientos en papel desde su adolescencia, sin embargo, guardaba para sí un torrente de sensibilidad. Impulsada por diferentes maestros de vida, fue tomando valor para mostrar al mundo sus escritos. Finalmente, se permitió compartirlos, gracias a un tutor literario que se convirtió en inspiración y empuje para dar a conocer hoy día, la tinta de su corazón.

