HISTORIA EN LA CUARENTENA

por Paloma Jiménez

El diez de abril de mil novecientos diecinueve muere asesinado por la espalda El Caudillo del Sur, sangre derramada, ideales pisoteados, almas sin descanso y sin gloria, es mejor morir así, con dignidad, luchando y no de miedo.

El caudillo se revuelca en su tumba, al ser suplantando por títeres paladines, que con su labia convidan a la sumisión y conformismo, al pueblo pasmado que lo sigue, y que por la parafernalia que da la tecnología, prefiere morir en las trincheras que enfrentar al enemigo desconocido, pelean entre ellos por terror a perecer, temen cerciorarse del reguero de sangre, cree en las escandalosas bajas sin escuchar gritos ni balazos, permanece ahí agazapado, muerto de miedo, esperando el ataque del desconocido. Pobre, pobre de mi pueblo, grita El Caudillo del Sur desde su tumba… y de igual manera lo hiciera el Centauro del Norte, si por la causa no hubiera perdido la cabeza, que de algo sirva recordar la muerte y causa de los caudillos para que al pueblo no lo amedrenten con invenciones pueriles en épocas modernas.

 

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Civilización americana (fragmento) >> José Clemente Orozco., México, 1883-1949.


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