EL IMPOSTOR

por Eleuterio Buenrostro

Desque supe que todo mundo dessea ser loco, cuemo si nos ffuesse necessario para mayores conquistas, pedí ser ageno a la locura, pero el cuydador del juyzio non mas quiso mi libertad. Los atreuimientos de grandeza me atormentan, la virtud del que se dize ser el auctor lo padezco e me viene a mal; es algo que non mando e no puedo sofrir tanto más. Descobri vna engañifa, do al qual non ser depositado en mi lo llogrado, sino a vn otro yo, alguno al qual he dado poder a trueco de sobrelleuar mi vanagloria, me sea pagada la condena, pero fasta aquí hoy, e cuemo Chuang Tzu, me perdí en la dubda e non sé quién soy en el agora.

E es que de yr en el passo visto he mundos que non conoscía, visitado he ciudades leuantadas entre muros de excellencia en formas. Los animales más marauillosos que mi vista alcançara a figurar, todos eran e cada vno dellos. Permitido se me ha uer los colores de las músicas que se acrescentan en cada parayso do depositado están e tan differentes en cada visita, que me face creer que infinitos han. Gracias a quien fuera que le halla por consentir que essa libertad de scriptor golpee mi espíritu con grant fe, quierolo escriuir, por esso acepto las bozes que me fablan.

El existo de mi ser, el existo de mi legado entregolo a la muerte, a costo del tiempo e su mal oluido, hasta que allegue de nueuo loado e diferente, esso permite que non yo sea de quien vean, pues la distancia del espejismo, allende de lo qual fuy, les fará plazer, e todo lo malo de mí será dejado para facer de mi existencia avn más grande o quiçab insignificante. E si fuera que pora mi muert glorifican mias letras, hya non estaré en aquesta vida para çoufrirlo. Sea para quien fuere que complete de mí lo que faga falta. Dexemos que el tiempo lo diga.

Verná el día que acá tornaré e si se permite seré la boz de otro en su cabeça, e seré yo quien de verdat escriue, e mi escucha pensará que non es él, e quando intente sser él, hya non podrá librarse, pues quiero permanescer en la boz del mannana. Assí mismo, aqueste viejo loco, llamado Eleuterio Buenrostro, que a veces me fabla en vna lengua de lexos, me leuanta a pensar que los dones logrados mias batallas non son e al allegarse en él, y al tal quanta gloria que trae consigo, me compelia a la sanidad de cabeça. Que otro faga por pagar, el sser auctor assimismo me lo ha concedido.

Necessario la muerte, como el olvido, necessario en todos que son hazen, pues assí, con la superbia destruyda (la que nos faze creer el vno mismo, avn ante la semejança con Dios), nos dará el juyzio total de las cosas.

Agora diga doctor Umbra, agora que dello aprendí, diga si puedo salir de cautiuo, do el sol de gratitud me goze e nueuos días han que me permitan sser la letra que siempre he sido, la letra que yo soy. Lo pido con veridadero desseo.

Aquí concluye el auctor

 

IMAGEN

Moine Konstantin >> Savitsky, 1897

Eleuterio Buenrostro Calatrava, de profesión, escanciador de almas, es un ser inmortal insuflado, no nacido, el 14 de marzo de 2002 en Manuel Núñez. Sobre este último se sabe que es un seudoescritor intuitivo, que se escuda en heterónimos, y latinismos que desconoce, por falta de credenciales como escritor. Vino al mundo un 16 de julio de 1972, en Benjamín Hill, Sonora, cuando el tren de las seis de la tarde anunciaba su llegada. Fue entintado por los tipos de una vieja imprenta, perteneciente a su padre. Marcado en su niñez, se fue a bañar, desde los cuatro años, a las playas de Puerto Peñasco, Sonora, y a secar, desde los dieciocho, en el sol de Mexicali, Baja California, donde reinicia como escritor de tiempo incompleto. Colaboró a finales de los noventa en la sección de música, en la revista Ahí Tv’s. Debido a la apertura que otorga internet fue publicado en la página Ficticia.com, y actualmente colabora en Sombra del Aire, siendo Eleuterio Buenrostro —su nombre de tinta y verdadero artífice—, quien guía su pluma desde el escondrijo. Non plus ultra.


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