Los eventos descritos a continuación sucedieron a mediados del otoño de 1916. Específicamente durante la gran ofensiva de los ejércitos alemanes, nombrada posteriormente la gran “Batalla del Somme”. Los alemanes avanzaron durante semanas bajo la lluvia constante, y, pese a estar casi derrotados y a que cada bala usada representaba para ellos menos pan en sus estómagos ya vacíos, atacaron las trincheras enemigas con un vigor suicida. Múltiples registros entre las memorias de los sobrevivientes de ambos bandos, coinciden en un aspecto peculiar, el cual de no estar presente entre los recuerdos de soldados de diversas nacionalidades, parecería producto de una alucinación colectiva debido a la propaganda derrotista. Estos registros refieren que durante el bombardeo muchos soldados en las trincheras escucharon un peculiar sonido, constante y sostenido. Lo describieron como “aleteos” o “murmullos”. Los registros continúan en una serie de eventos fantásticos. La mayor parte carece de la más simple lógica y por lo tanto se dejó fuera de la investigación por considerarse sólo “galimatías producto del trauma”, término utilizado por el jefe de la intendencia hospitalaria, Capitán P.B.
Los relatos a continuación están registrados lo más fielmente posible. Sin más, le presento los informes.
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-Testigo: Sargento A. V. Fuerza expedicionaria británica.
Metralla en el estómago. Internado en el Hospital Psiquiátrico de———-.
“El humo lo cubrió todo desde los primeros días de combates. Sin embargo, durante la última ofensiva, este humo creció aun más gordo y denso, fortalecido por los bombardeos. Puedo jurar ante cualquier tribunal que si nos quedábamos callados lo suficiente, lográbamos escuchar al humo masticar… al humo, sí, lo escuchamos masticar… Este polvo aberrante se tragó incluso la luz del amanecer, el sol murió devorado milímetro a milímetro sin piedad .Yo podía ver ese humo monstruo, iluminado por el fuego, triturar lentamente la vida de los moribundos en las trincheras de forma deliberada, como si pudiera pensar por sí mismo. Engulló carne, ropa, armas, los corazones y el alambre de espino atorando nuestra piel quemada… lo masticaba todo con deleite, y no sé si puede imaginarlo, señor, pero le juro que ese humo lo hacía sonriendo… (inteligible )… sí…. con la suficiente lentitud de una bestia con sueño. Ese día murió el valor en las pupilas de los que sobrevivimos, ya no somos hombres. Nosotros sólo nos arrastramos deambulando, intentando escondernos bajo el barro del infierno y de la muerte murmurante…”
(El testigo se quedó mirando a la pared. Se niega a seguir hablando).
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Informe # 20.
-Testigo: Por confirmar (El testigo no recuerda su nombre y fue rescatado sin documentos). Quemaduras de segundo y tercer grado. Internado en un Hospital de campaña de ubicación confidencial.
“…. Estuvimos ahí acurrucados en el fango, miles de nosotros en medio de la metralla y las explosiones. Tal vez gritamos tan fuerte que Dios nos escuchó y, cansado de las plegarias, decidió responder con fuego. Muchos nos atrevimos a levantar la vista ante el milagro que se anunciaba, y varios de nosotros incluso apuntamos hacia la tierra de nadie llamando la atención de nuestros camaradas.
¡Ey, miren eso! Pues sobre la tierra destruida, en medio del frente de combate, un enorme árbol que hasta el momento había sobrevivido al bombardeo y que servía de refugio a un escuadrón de nuestros soldados atrincherados fue alcanzado por una bomba incendiaria. Se encendió entre el humo como nunca he visto. Fue como si el infierno bostezara abriendo sus fauces a la noche e iluminando la tierra por placer. Algunos valientes se lanzaron hacia la destrucción intentando salvar a los camaradas que se quemaban. Muchos otros nos quedamos atrás… por lo que pasó después, creo que fuimos los listos. Al menos eso siempre lo tuve claro, sólo los listos volvemos a casa, los que se quedan atrás, ¿no es así?…”
( El testigo se quedó dormido).
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Informe # 43.
-Testigo: Karl J. D. Segundo Ejercito Alemán, Primer batallón de zapadores. Herida de bayoneta en la ingle. Internado bajo custodia francesa.
“Yo lo vi también. Al principio pensamos que habían enloquecido, pues los soldados enemigos corrían hacia aquel árbol iluminado, sin dispararnos o cubrirse. El sargento de mi grupo comenzó a dispararles con la ametralladora mientras los demás sólo observamos a las siluetas en la distancia caer. Eso fue hasta que vimos a las criaturas salir del árbol y, a través del humo, abalanzarse sobre los cuerpos…. ¿Cuáles criaturas? ¿No lo sabe ? Pues las mariposas, eso es lo que vimos salir del humo y lanzarse sobre los soldados, vivos y muertos. Miles de ellas… millones…. devoraron con velocidad y glotonería a esos pobres diablos. Saboreando la carne quemada y saliendo por la nariz o cualquier herida sólo para ingresar a los cuerpos de nuevo… yo nunca logré encontrar ni una tripa que hubiera sobrevivido”.
(Transcripción incompleta. Se sugiere investigación sobre las cintas faltantes)
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Informe de combate de la 34 División Británica. De autoría desconocida. ( Informe de clasificación A. Sólo para ojos del alto mando Británico)
“Salieron del enorme árbol en tierra de nadie , el que se incendió. Al principio, mi escuadrón y yo pensamos que eran cenizas o brasas volando sobre el campo. Pero fue sólo cuando sentimos los mordiscos que sabíamos que algo estaba mal. Aquellas incontables criaturas, como mariposas doradas, volaban sobre las trincheras y en masa se lanzaban sobre los cuerpos de los caídos, pronto nos dimos cuenta que los devoraban con ansía. En el proceso, algunos terminaban calcinados y otros, los que estaban mojados por las lluvias, sólo terminaban en jirones de carne irreconocibles. ¿Usted ha visto la carne después de una explosión? ¿Si? Esto era peor, porque era hambre, era la sistemática ingesta de miles de seres humanos. La mayoría de mis compañeros al darse cuenta sólo comenzaron a correr, sus mentes rotas por fin los obligaron a salir de las trincheras para intentar llegar a retaguardia y salvarse. No importó… (pausa del testigo de varios minutos )… Aquellas criaturas de luz se abalanzaron sobre vivos y heridos por igual. Los perseguían y mordían hasta que… que caían desangrados entre el barro, sólo para terminar de consumirlos… Yo me escondí en una caja de municiones para la artillería y sólo así me dejaron en paz. Fue una visión extraña a través de las rendijas. Millones de puntos lumínicos cubriendo el fango, el cielo, el humo. Como una plaga directa del jardín de Dios lanzada para que dejáramos de matarnos… De alguna forma también fue… hermoso”.
(El informe continúa en este punto con otro testigo). “… Inquietante escuchar los suspiros de los moribundos al ser liberados y los gritos de dolor de los necios a la vida, las mariposas rara vez esperaban que dejáramos de respirar. Los soldados en las trincheras cercanas despertamos de la hipnosis y lanzamos vítores de alegría por las mariposas que limpiaban el campo. Así no tendríamos que pisar los cuerpos de los compañeros. Con las bayonetas en alto y rodeados de mariposas sobre los cascos y fusiles, cargamos… cargamos hacía la gloria”.
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Fin de los reportes. A continuación se presenta la Conclusión, comentarios y recomendaciones finales del equipo de investigación para el mando.
La postura oficial del equipo de investigación debe mantenerse ante la prensa y medios de comunicación a toda costa. La falta de cuerpos y las innumerables desapariciones de batallones completos siguen en investigación. Los reportes anteriores no pueden ser utilizados como evidencia lógica ni útil para el esfuerzo de guerra. Por lo tanto, se recomienda continuar con las versiones actuales, las cuales contemplan la deserción, la captura o la desaparición de pruebas materiales debido al intenso bombardeo. Esta última versión es la mejor, pues ayudará a explicar a los gobiernos los restos materiales recuperados en tan mal estado. Bajo ningún motivo debe darse pie a especulaciones de ningún fenómeno paranormal. De otra forma se prevé el estallamiento de más motines y deserciones en todos los frentes. Cualquier otra versión debe ser catalogada de traición y castigada con la pena máxima.
(Firma ilegible ) Capitán V. — — — — Jefe de investigación de campo.
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Imagen al exterior
Mariposas de limón >> Técnica mixta >> Alias Torlonio
Pablo Barrera es licenciado en Comunicación. Vive y nació en el Estado de México en 1983. Trabaja en edición de video mientras escribe poesía para García Lorca, o imagina calvinas ficciones al viajar con Robert Howard, Tolkien y Mignola. En esencia, escribe cualquier género o letra que le permita la construcción de realidades imposibles y fantásticas. Ha tenido publicaciones por invitación en diversas editoriales independientes, tanto en formato de revista como en libro, incluidas Amarillo editorial, Revista Fanátika, antologías de la Asociación de escritores del Estado de México, así como una antología de narrativa joven del Estado de México y un libro de cuentos en pretendida soledad. Sin embargo, acompañado de su adoración por Mishima, Pablo pretende atravesar la frontera del conteo de palabras hacía las opulentas planicies flotantes de la narrativa fantástica, donde tal vez pueda ver un último unicornio beagleliano.

