PASOS EN SILENCIO

por Lord Crawen

A Isaías y a quienes hemos perdido

Antes de llegar al fondo de la quinta taza de café, seré breve. La luz del sol atraviesa las ventanas de esta habitación, la cual he recorrido los últimos dos meses. Si me pidieran dibujarla, realizaría cada uno de los detalles. Pero mis manos y mi mente no están diseñadas para la pintura, es por eso que aunque conozca cada rincón, no podría siquiera esbozarla. Mi creatividad se basa en escribir. Hace tiempo que lo hago, no soy precisamente bueno; mas, me esfuerzo por conectar con mis lectores.

Atravesamos umbrales de espacio-tiempo, siempre en constante cambio. A pesar de ello, todo el tiempo volvemos a ciertas costumbres; por ejemplo, las tazas de café.

Miro a través de la ventana que da hacia la calle principal. Pasos en silencio, gente temerosa buscando un propósito para seguir viviendo. La luz del sol ilumina sus cuerpos, despliega su sombra sobre el suelo; un viento leve les recuerda la existencia de lo que no se ve. Nubes —muchas— diseñan un paisaje celestial en contraste con el bello azul que pocos recuerdan. Antes solía verse gris.

Un extraño tocó a las puertas del mundo, un enemigo silencioso, invisible y mortal. Si me preguntan, temo decirles todo lo contrario. Nuestro enemigo se veía justo como nosotros. Un ser vertebrado, bípedo, vivíparo, omnívoro. Lo vi paseando como todos los días, iba y venía sobre el asfalto de las ciudades. Algunos decidieron detenerse, otros jamás pararon.

La sexta taza de café de la jornada. A través del tiempo olvidé contarlas; mas, hoy es un día importante.

Nada estuvo en silencio. Opiniones en todos los medios. Una avalancha de temor arrasó con el mundo. La incertidumbre también llegó a los hogares de cada uno. Nadie gritó, pero sí pedían ayuda.

Las paredes y los techos conformaron los refugios. El enemigo llegaba a casa por las tardes. Lo recibían con ropas nuevas, agua, jabón. Algunos, jamás volvieron a pisar siquiera las aceras de sus casas.

Pasos en silencio. Están saliendo.

Llegaron los héroes. Si me preguntan, les contaré que ninguno tenía poderes especiales, tampoco un traje especial para librar batallas, hubo incluso, quienes nunca lo tuvieron. Enmascarados, todos, salían a las calles a ayudarnos.

Me causa ironía este punto. El enemigo se veía justo como tú o como yo; en contraste, el héroe también se veía como tú o como yo.

Marcados por el destino, explotados, cansados. Los recintos de salud atascados. Gente en las calles. Otros en sus casas. Un combate del día a día por la supervivencia.

Y la naturaleza emergió. Manifestó su felicidad enviando mensajes de apoyo, solidaridad, imágenes coloridas y nuevos espectáculos celestiales cuando el telón nocturno podía apreciarse.

Recuerdo las noches, silenciosas y, a la vez, tan llenas de magia y de ritmo. Risas, dolor, incertidumbre, miedo, violencia…, había de todo un poco.

Me han traído otro café. Créanme, está muy rico, les invitaré uno a futuro.

Las noches eran terribles para algunos y mágicas para otros. El amor se perdía en un hogar y en otros, volaba a través del aire para llegar a la ventana del ser amado, o a través de textos o videos.

La música, ¡qué bella música!, y las muestras de que no necesitamos estar juntos para sonar muy bien, me conmueven hasta las lágrimas.

Pasos en silencio. Abren ya la puerta.

Desde aquí los veo. No teman. Ya es tiempo de salir.

Despliegan sus brazos, sonríen, se abrazan. ¿Hace cuánto no lo hacían? No hay más enemigos, se siguen viendo iguales todos; mas, ahora han aprendido a surcar los vientos de lo irremediable.

Existen muchas posibilidades; mas, tengo fe en todos ellos.

Continúan los pasos en silencio de mucha gente que ha salido a las calles después de tiempos sombríos, tras haber creado un mal para nosotros mismos, tras entender las cosas importantes de esta vida; porque sólo hay una, se los digo yo.

Son pasos en silencio, hasta acá arriba no puedo escucharlos claramente, pero los observo. Sigan su camino, sigan saliendo, sigan viviendo.

Y por favor, sírvanme otra taza de café. Un día, beberemos una juntos.

 

IMAGEN

Los baños de Macuto >> Armando Julio Reverón Travieso., Venezuela, 1889-1954.

Jezreel Fuentes Franco (Lord Crawen) nació el 29 de Junio de 1986 en la Ciudad de México. Estudió Ingeniería en Comunicaciones y Electrónica en el Instituto Politécnico Nacional; desafortunadamente, su pasión por la literatura y la música lo lleva a formar parte del taller de creación literaria impartido por el profesor Julián Castruita Morán y del taller de creación literaria impartido por el profesor Alejandro Arzate Galván. Participante de Concursos Interpolitécnicos de Lectura en Voz Alta, Declamación, Cuento y Poesía. En 2014 fue finalista del Concurso Interpolitécnico de Declamación. Participó en 4 obras de teatro de improvisación, las cuales fueron presentadas en los auditorios de la Escuela Superior de Ingeniería Textil y en el Cecyt 15. Ha realizado ponencias en eventos de “Literatura del horror” en el auditorio del centro cultural Jaime Torres Bodet. Publicó algunos trabajos para el portal electrónico “El nahual errante”. Actualmente, se desempeña como ingeniero de procesos de T.I.


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