Categorías
Ingresa si ya estás registrado para poder comentar las publicaciones.

Síguenos en Redes Sociales
05 abril
2015
Ensayo Literatura Reflexiones de arte
8973 Vista(s)

EL ALBUR: PÁJARO DE SETECIENTAS VOCES

Por Armando Escandón

 

Al maestro Alfonso Zayas y a mi carnal, Lauro Cruz

 

Algunas cuestiones sobre el albur

 

El albur[i] es una expresión común en la sociedad mexicana. EL ALBURDilucidar su origen resulta una labor complicada, por no decir imposible. Como suele suceder con las expresiones de origen popular, lleva implícitos los rostros del anonimato y de la colectividad. Fernando Díez de Urdanivia piensa que pudo surgir —en la época colonial— en las minas hidalguenses, donde los trabajadores usaban el “doble sentido” contra el capataz, como una forma de venganza por los abusos cometidos por éste.[ii] A su vez, Jorge Mejía Prieto le adjudica el génesis del albur a los léperos y pelados.[iii]

Octavio Paz argumentó que el albur es una práctica cargada de homosexualidad, socialmente permitida para el agente activo, mas no así para quien es sometido mediante el juego de palabras:

Es significativo […] que el homosexualismo masculino sea considerado con cierta indulgencia, por lo que toca al agente activo. El juego de los albures —esto es, el combate verbal hecho de alusiones obscenas y de doble sentido, que tanto se practica en la Ciudad de México— transparenta esta ambigua concepción. Cada uno de los interlocutores, a través de trampas verbales y de ingeniosas combinaciones lingüísticas, procura anonadar a su adversario; el vencido es el que no puede contestar, el que se traga las palabras de su enemigo. Y esas palabras están teñidas de alusiones sexualmente agresivas; el perdidoso es poseído, violado, por el otro. Sobre él caen las burlas y el escarnio de los espectadores.[iv]

Aunque Octavio Paz acierta en varios puntos sobre los ires y venires del albur, sobre su riqueza lingüística y del violento trasfondo sexual, vale la pena acotar algunos aspectos, porque el albur —al ser una manifestación viva— se torna dinámico. Por tanto, está presente en diferentes latitudes geográficas de nuestro país, no sólo en la Ciudad de México; asimismo no es privativo de alguna clase social, lo mismo se usa en las altas esferas —particularmente entre los jóvenes acomodados— que en círculos más humildes.[v] Se le puede encontrar en varios lugares, tal lo señaló Helena Beristáin: “[El albur pasó de sitios cerrados como] pulquerías, billares, talleres, fábricas; corrillos de obreros, de albañiles, de empleados […] a los espacios abiertos (plaza pública, mercados, estadios, ferias, campus universitario, etc.) […]”.[vi]

Sigmund Freud afirma que un chiste se hace, subraya su carácter de premeditado y destaca la importancia del contexto donde se desarrolla. En este sentido el albur —aunque nace de improviso— parte de fórmulas conocidas y con intenciones alevosas. Entonces, el albur —siguiendo las ideas del padre del psicoanálisis— permite explayar un anhelo reprimido,[vii] el de la posesión sexual del otro, como ya se indicó líneas atrás.

A su vez, está por ahondarse en la práctica del albur como parte de un discurso de género, es decir, la mujer se ha empoderado de esta expresión que durante décadas se consideró común y casi privativa de los varones.[viii] Un caso reciente se puede encontrar en la figura de Lourdes Ruiz —también conocida como la Verdolaga enmascarada y campeona de albures en 1997—, quien incluso imparte un diplomado sobre esta materia.

Lourdes Ruiz resalta su derecho a dar un curso de albures, aunque muchos piensen que sólo lo podría hacer un varón y da su visión de la mujer frente al hombre:

Han de decir: ¿por qué una mujer es la que da los talleres de albures? También los hombres los dan, no vayan a creer. Sí, los talleres y los tallones. Pero, ¿por qué una mujer? Si estamos en un país lleno de machitos, ¿no? Pero tan sencillo: macho se escribe con “m” de mujer. Atrás de un hombre siempre hay una mujer… al lado, adelante o como sea. Han de decir: “Es que no se puede alburear a una mujer”. ¡Sí, cómo no! Las mujeres podemos alburear a los hombres: ellos tienen lo que nosotras queremos, pero nosotras somos dueñas de lo que ellos desean.

[…] Siempre quieren minimizar a la mujer, por eso no le platican de qué se trata un albur… Pero el sexo débil no somos nosotras, sino ellos. Porque no aguantan el ritmo que lleva la mujer. El hombre, con un dolor de cabeza ya está chillando. Y la mujer, no. Aguantamos más. Estamos preparadas para ser mamás, llevar a cabo un trabajo o un negocio, una familia… para todo. No soy feminista. Simplemente no permito que me pisoteen.[ix]

Así, a modo de síntesis, podemos decir que el albur es un duelo metafórico —entiéndase por esto el concepto de doble sentido—,[x] de ingenio y experiencia —debe practicarse para su dominio, se torna como un pin pon mental—; tiene un trasfondo violento, el vencedor demuestra ser, al menos en cuanto al lenguaje se refiere, el macho alfa de la manada —aunque como ya se señaló debe explorarse las posibilidades que posee en cuanto la nueva participación de la mujer como un agente activo en el uso del albur—; posee carácter lúdico, por un lado agrede, pero por el otro divierte —al menos al vencedor y a los espectadores—; retóricamente presenta una enorme riqueza que va desde el uso de la metáfora hasta un nutrido manejo de los sinónimos; y, dado su fondo escatológico,[xi] no se le percibe como social y políticamente correcto.

El albur, pájaro de setecientas voces

Los procesos básicos de construcción del albur suelen darse por medio de la metáfora,[xii] es decir, una palabra o una idea en lugar de otra. Tal sucede con el concepto de pene, que en el albur responde a la fórmula de: “X en lugar de falo”. Así, el sustituto de pene[xiii] en la construcción del discurso puede ser pistola, rifle, plátano, reata, pepino, chorizo, camote, salchicha, sable, chile, mástil, palanca, gusano, elote, longaniza, bastón, flauta, zanahoria, serpiente, liana, pescuezo, pepino, o cualquier otro agente con forma fálica —o incluso algún elemento que haga referencia a las acciones de entrar y salir (en lenguaje alburero el famoso “mete-saca”) como brocha, aguja, agujeta, enchufe, etcétera—.

Ejemplifiquemos con el concepto de pájaro.[xiv] Veamos un caso recopilado por Armando Jiménez, de su clásico libro Picardía mexicana:

La paloma es el pájaro de la paz.

La mujer, la paz del pájaro.

El soltero no deja el pájaro en paz.

El casado no tiene paz en el pájaro.

La soltera no conoce la paz (y se supone que ni el pájaro).

La viuda no puede vivir sin el pájaro.

El viejo mantiene el pájaro en paz.

Y la mujer, por fin, vive en paz sin el pájaro.[xv]

Así, basta con sustituir la palabra pene en lugar de pájaro y una parte del mecanismo del albur se descubre.

Una de las fórmulas más comunes —en cuanto a pájaros se refiere— en el uso del albur, se cifra en una pregunta y una respuesta.[xvi] En la contestación hay un juego de palabras —varias veces con flexiones fonéticas— que presentan el albur y propician el sometimiento sexual del adversario.

Véanse algunos casos:

Pregunta

Respuesta[xvii]
¿Cuál es el pájaro educado? El que se para que te sientes.
¿Cuál es el pájaro mago? El que te encanta.
¿Cuál es el pájaro que usa zapatos? El pájaro con suelas.
¿Qué deporte práctica el pájaro japonés? El sumo.
¿Cuál es el pájaro que regresó de los Estados Unidos? El pájaro que se vino.

 

Por ejemplo, en el siguiente cuadro están los pájaros que orinan:

Pregunta Respuesta
¿Cuál es el pájaro que orina placas? El pájaro mea placas.
¿Cuál es el pájaro que orina lijas? El pájaro mea lijas
¿Cuál es el pájaro que orina a las enfermas mentales? El pájaro mea locas
¿Cuál es el pájaro que orina a las morenas? El pájaro que mea prietas.
¿Cuál es el pájaro que orina las patas de los felinos? El pájaro mea garras.
(Otra versión del anterior)¿Cuál es el pájaro que orina ropa vieja? El pájaro mea garras.
¿Cuál es el pájaro que orina arañas? El pájaro que mea arañas.
¿Cuál es el pájaro que orina en el fuego? El pájaro mea brazas.
¿Cuál es el pájaro que orina a Keiko y su familia? El pájaro mea horcas.
¿Cuál es el pájaro que orina la piel de los adultos mayores? El pájaro mea arrugas.
¿Cuál es el pájaro que orina mujeres “livianas”? El pájaro que mea livianas.

 

También están los pájaros pirómanos:

Pregunta Respuesta
¿Cuál es el pájaro quema cosechas de maíz? El pájaro quema maíz.
¿Cuál es el pájaro que odia a María Félix, María Victoria y a Angélica María y las quema? El pájaro quema Marías.
(Otra versión del anterior)¿Cuál es el pájaro que quema a las inditas que venden fruta? El pájaro quema Marías.
¿Cuál es el pájaro que quema todas las cosas? El pájaro quema más.

El albur es un eufemismo —de hecho quienes lo suelen aplicar insisten en que debe ser fino, no grotesco, ni referencial—, a partir del doble sentido se accede a la agresión. En los ejemplos anteriores se han podido constatar algunas de las formas en que se usa el motivo del pájaro en el albur, sin embargo, el tema puede —y debe— examinarse más a fondo, porque —como ya se mencionó— las formas de nombrar al pene son numerosas y cada una de ellas presenta fórmulas particulares para expresarse. Tampoco se puede dejar de lado el juego fonético para resemantizar los términos y convertirlos en palabras totalmente diferentes.

Unas palabras de salida

Valga este breve recorrido por el albur —a través del pájaro— para recalcar la riqueza de esta expresión popular, que merece de mayor atención por parte de los especialistas de las diferentes áreas, desde los lingüistas hasta lo sociólogos, sin dejar de lado los estudios de género, pues dado el empoderamiento de las mujeres en la sociedad contemporánea, es importante revisar cómo se ha ido resignificando.

No obstante, todavía están por explorarse diversos horizontes del albur, por ejemplo: ¿cómo lo usan comunidades como la homosexual?; o la aplicación del albur en la música, desde las décimas tradicionales hasta propuestas más recientes como el rap; si bien se sabe de la baja calidad cinematográfica de las películas conocidas como de “ficheras” y “sexy-comedias”, el repertorio de albures desplegado por actores como Alfonso Zayas, Alejandro Suárez, Rafael Inclán, César Bono, —entre otros comediantes—, permite auscultar diferentes líneas sobre el tema…

Porque el albur siempre busca un nidito para guardar su pajarito.

 

Obras consultadas

Arvide, Cynthia, “La reina del albur”, en Chilango, octubre de 2011, pp. 2-8.

Beristáin, Helena, “El albur”, en Acta poética, 21, 2000, pp. 53-60.

Chaf y Queli, Albures mexicanos, vol. II, L. P., México, s. a.

Díez de Urdanivia, Fernando, Su majestad… El albur, México, Luzam, 2011.

Freud, Sigmund, El chiste y su relación con el inconsciente, Madrid, Alianza, 1996.

Jiménez, Armando, Picardía mexicana, México, Libro Mex, 1961.

Lamas, Martha, Cuerpo: diferencia sexual y género, México, Taurus, 2002.

Mejía Prieto, Jorge, Albures y refranes de México, México, Panorama, 2005.

Paz, Octavio, El laberinto de la soledad, México, Fondo de Cultura Económica, 1990.

[i] El DRAE ofrece la siguiente etimología del albur: “Del ár. hisp. albúri, este del ár. clás. būrī, y este del egipcio br; cf. copto bōre”; asimismo, en la cuarta acepción —refiriéndose a México y a República Dominicana— “Juego de palabras de doble sentido”.

[ii] Fernando Díez de Urdanivia, Su majestad… El albur, México, LUZAM, 2011, p. 202.

[iii] Jorge Mejía Prieto, Albures y refranes de México, México, Panorama, 2005, p. 12.

[iv] Octavio Paz, El laberinto de la soledad, México, FCE, 1990, p. 35.

[v] El paradigmático libro Picardía mexicana de Armando Jiménez tiene una profunda investigación de campo y documental, pero también de diálogo con los albañiles con quien trabajaba Jiménez —él es arquitecto—. Así, los albañiles fueron informantes de primera mano para el autor.

[vi] Helena Beristáin, “El albur”, Acta poética, 21, 2000, p. 53.

[vii] Sigmund Freud, El chiste y su relación con el inconsciente, Madrid, Alianza, 1996, p. 103.

[viii] Martha Lamas destacó la relevancia del feminismo como una ruta para repensar al sujeto desde el cuerpo y, por tanto, la de considerar ese enfoque: “[…] la indudable contribución del feminismo ha sido colocar el cuerpo en la agenda política: mostrar cómo el género moldea y desarrolla nuestra percepción de la vida en general y, en particular, hacer evidentes la valoración, el uso y las atribuciones diferenciadas queda a los cuerpos de las mujeres y de los hombres”. Martha Lamas, Cuerpo: diferencia sexual y género, México, Taurus, 2002, p. 53.

[ix] Cynthia Arvide, “La reina del albur”, Chilango, octubre de 2011, pp. 3; 8.

[x] Pues se rebasa el lenguaje lineal y cifra en elementos metafóricos el mensaje; en el siguiente apartado se ahondará un tanto más en esto.

[xi] El DRAE —en la segunda acepción— define escatológico como: “Perteneciente o relativo a los excrementos y suciedades”; en cuanto al albur se le vincula con dicho término por la constante asociación con los genitales.

[xii] Para fines operativos de este texto definiré llanamente a la metáfora como “comparación en ausencia”. Esto merced al hecho de que se establece un símil entre un concepto y otro sin que exista ninguna partícula que denote la equiparación (como, parecido a, similar, igual a, etc.).

[xiii] Existe una gran familia que responde a la fórmula de la partícula “verg-”, que por juegos de palabras puede darse en construcciones como: Vete a verga nar a la selección; Está lloviendo, ¿quieres ver… gotitas o vergototas?; ¿Conoces a Elber? / ¿Cuál Elber? / El vergón; entre muchos otros casos. Además de ejemplos como: “¿Conoces a Lupe? / ¿Cuál Lupe? / La que te escupe”; la uña sin hueso, el cíclope, pilín, pito, gaver, chóstomo, camarón…

[xiv] Inclusive el comediante Brozo en su programa informativo el “Notifiero” —que se emitió entre 2007 y 2010— incluyó un personaje llamado “Nené, el pájaro de las setecientas respuestas”, a quien como si fuera el canarillo agorero de las ferias se le realizaban preguntas. Algunos de los fragmentos de ese programa todavía se pueden consultar en Youtube.

Asimismo, hay otras muchas variantes donde aparece el motivo del pájaro: “Más vale pájaro en mano que siento bonito (eco del famoso refrán de “Más vale pájaro en mano que ciento volando”; y tiene otra versión “Más vale pájaro en mano que cien en el culo”, que destaca el acto de la masturbación frente al de ser sodomizado); “Fulanito de tal es puro pájaro nalgón” donde se crítica a las personas presumidas que no cumplen con lo ofrecido, porque los pájaros carecen de ese atributo; etcétera.

[xv] Armando Jiménez, Picardía mexicana, México, Libro Mex, 1961, p. 89.

[xvi] Existen las versiones suicidas, donde quien realiza las preguntas termina albureado. Algunos ejemplos son:

“¿Cuál es el pájaro que orina cómodas?: El pájaro me acomodas”.

“¿Cuál es el pájaro que orina a las mujeres juguetonas?: El pájaro mea traviesas”.

“¿Cuál es el pájaro que orina las rimas de los poetas?: El pájaro mea rimas”.

[xvii] Gran parte de estos juegos se tomaron de Chaf y Queli, “Albures mexicanos”, vol. II, L. P., México, s. a.

(Visited 6.768 times, 3 visits today)



Deja un comentario

Síguenos en Facebook

Síguenos en Instagram