DIARIO DE UNA TESIS

por Marisela Romero

Avances en la lectura de la valiosa guía de Umberto Eco. Me topo con dos frases en latín; lo que dicen que dijo Santo Tomás de Aquino, según Maritain y lo que sí dijo, según el propio Eco. Busco mi libreta de «Asuntos generales», sección de «Frases en latín por traducir», mañana le dedicaré algunas horas… mejor ya. Tomo la libreta y el libro de latín para repasar mis apuntes, traducir las interesantes frases y entender por qué cambia el sentido con ambas interpretaciones.

Tal parece que no avanzo, pero el poder definir el enfoque que le daré a la tesis y saber que voy en buen camino, claro que son avances. Abordo por tercera vez el curso de Análisis del discurso, vale la pena seguirlo al pie de la letra; de hecho, es esencial. Planeo cuatro actividades básicas que abordaré simultáneamente para lograr avances más significativos.

Un día atrasada con el curso de Análisis… no me presionaré demasiado, pero respetaré los tiempos. Lo haré. Me topo con el Tratado de semiótica general, de Umberto Eco, desde luego. Sólo anotaré el nombre como una posible herramienta. Exploro la libreta de asuntos generales, no hay sección de «Lecturas posibles para la tesis», seguramente está en la libreta «Diario de tesis». O alguna de las tres que he improvisado.

Había jurado no asignar diferentes libretas para la tesis, pero nunca se sabe cuándo surgirá una buena idea o cuándo se encontrará un dato útil o interesante para ésta. Anotaré en los pendientes: «Integrar las notas sueltas en la libreta principal». No me gusta llamarles pendientes, suena a meta inalcanzable, pero ejerce mayor presión pasa darle la debida atención.

Explorando la libreta de «Asuntos generales», me encuentro con algunos títulos de libros por leer y películas por ver. Anoto en mi agenda semanal un par de películas y un libro, para darles el trato correspondiente el próximo fin de semana que no planeo salir.

Ahora me siento como José García, con sus dos libretas. Bueno, por lo menos él tiene sólo dos y una en blanco, tal vez sólo tenga que pasar en limpio todos sus apuntes. Me encanta El libro vacío, tal vez sólo debí disfrutar su lectura y no hacer una tesis sobre la novela. En fin, ya estoy en esto.

Creo que el estado de la cuestión va viento en popa, esto sólo lo podré corroborar en cuanto encuentre a un asesor. ¡Qué empresa tan difícil encontrar asesor! Entre la cantidad de cosas que se ignoran al emprender una tesis, la resistencia de los profesores a ceder su tiempo o a temas que no les son gratos o que no son de su especialidad y lo peor, la sensibilidad del tesista al rechazo o todo lo que se le parezca.

Abandoné los talleres de lectura, abandoné la revista literaria y todo con la intención de ocupar ese tiempo en la construcción de la tesis. Pero el tiempo es tan maleable, que cuando me di cuenta, sólo me hice más dispersa y los días pasaron con más rapidez. Perdí disciplina. Me consuelo pensando que a muchos les pasa lo mismo: mal de muchos, consuelo de… Podría haber pensado en una investigación sobre dimes y diretes de alguna región de la República Mexicana. ¡Ah! ¡Pudo ser muy divertido! Seguramente hay montones de tesis sobre refranes, dichos y decires mexicanos, ¡es tan vasto y variado el español! Algún día las buscaré. Lo anoto en mis lecturas posibles.

En fin, no debo perder la brújula. Tres días consecutivos de tareas cumplidas, esto es genial. No sé si avancé 20 o 30 páginas en la lectura de Eco, o qué porcentaje en la revisión de las tesis sobre el tema que me atañe. No puedo estimarlo cuantitativamente.

Se aparece en la puerta con sus ojos curiosos, y su cautivadora sonrisa. Ella no es un distractor, es una opción. Yo decido disfrutar unos minutos con ella, o unas horas.

 

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La carta >> Óleo >> Miguel Ángel Yunquera

Marisela es hija de Miguel Romero y Luz María Álvarez; la menor de cuatro hermanos y madre de Beatriz, Leonardo y Omar. Nació el 28 de junio de 1967 en la Ciudad de México. Poeta y narradora. Estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Escribió algunos artículos sobre el cuidado de la salud de la mujer en un boletín mensual —en el que también colaboró en el diseño y edición—, distribuido en una Clínica privada. Fue allí donde comenzó el ejercicio de la escritura.

Participó en el taller de Creación Literaria que impartía el profesor Raúl Parra en la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México en 2006, gestando el cuento catártico “Sofía”, La primera impresión del escritor para la protagonista fue: “qué útero hambriento”.


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