CONVERSACIONES ABRASIVAS

por Lord Crawen

El silencio es posible cuando alguno otorga, cede ante la guerra de palabras. Es la pausa natural que genera el tiempo para recapacitar o reinventarnos. Muchos lo usan como excusa para retirarse y algunos como un arma para herir sentimientos. Otros, sólo callan los sentidos y se ahogan en silencio. Letal para algunos, quienes enmudecen en cuartos vacíos sin quien responda. Lo bueno es que siempre me escuchas.

“¿Cómo no he de hacerlo? Siempre vuelves para recostarte, ampliar la mete hasta tus sueños. Soy tu consuelo tras un largo día de trabajo”.

Ni me hables de trabajo que el de al lado ya está molestando. ¿Podrías guardar silencio?

“¿Silencio? ¿Silencio dices? Me pediste que desde muy temprano te despertara. ¿Sabes cuántas veces lo he intentado yo? Bien me lo decían, no puede ser todo en esta vida. ¡Ah, pero no, quería ser todo en este mundo para ti y para muchos…!”

Voy a levantarme, sí. Volveré más tarde para sueños, cariño. Sé que me estarás esperando. Y luego enmudeció; molesta, no contestó nada más. Mientras el otro continúa su menester molesto para levantarme. Quisiera a veces arrojarlo por la ventana; mas, es un buen amigo.

Atacan el portón una y otra vez. Es el maldito abonero de seguro. Le he dicho que le escucho con una sola vez. Con todo este tema de las pandemias, decidí retirar el timbre para que nadie más se infectara. Desciendo las escaleras a mayor ritmo de lo que suena el portón. ¡Ya voy he dicho! ¡Estoy llegando! Cuando abro el portón, qué menuda sorpresa, el hombre de las noticias.

“Buenos días. ¿Tardes ya? ¡Oh perdón! ¿Le he despertado. ¡Ah que carita! Tendremos que recomponer el esquema de hoy. ¿Nadie más ha venido a darte alguna nueva? Es que no los dejas entrar. Pero, afortunadamente, yo no te fallo. Claro, mientras tengas los medios… ¿me doy a entender? Bueno, basta ya. ¿Por dónde comienzo? Pandemias… a ver… es que… vaya, no tengo más contenido nuevo. ¡Ya recuerdo! Hay unos cursos geniales de plomería que está dando la gente desde sus casas. Conciertos en casa… todo desde casa… sí, viva…”

He azotado el portón, me ha vuelto loco el de las noticias. Es una dura decisión negarle las notas del día, porque estar desinformado en medio de todo esto es fatal. Si llego a salir y me infecto, o infecto a alguien más, no me lo perdonaría. En fin, veré que más hay en este diario…

“Pasas y ni me saludas. ¿Café? Está caliente y recién salido. No puedes comenzar el día sin café”.

En un momento, gracias, voy hacia la cocina y vuelvo contigo. Necesito pan y un par de huevos.

“No soy conservador. Mi explícita política me dicta que guarde comida. Pero no por siempre. Un día te vas a morir y yo aquí con la comida. Vaya cosa, compras a lo loco cosas que no vas a ocupar y aquí las dejas. ¿De qué se trata esto?”

Sólo quiero pan y huevos, ¿es mucho pedir? Este ser, de alma tan fría, jamás calcula sentimientos de uno.

“Sale un pan. La señora está lista para preparar los huevos. ¿Algo más, caballero?”.

Usted siempre cálido, buen amigo, agradezco el servicio. ¿Qué tal la señora?

“¿Señora? El hecho de que sea gorda y grande no le da derecho a llamarme señora. Soy una mujer decente, que sabe cocinar y dejar todo en su punto. Claro que usted me dice hasta dónde dejar de cocinar. Pero, ése no es el punto, llamarme señora es un error muy grave”.

Usted se calienta por cualquier conversación. No puedo hablar de un tema sin que usted se tome todo a pecho. En fin, sólo voy a disfrutar mi desayuno y…

“¡Ay caray, caballero! Se me quemó el pan”.

Más allá del tostado. Negro. Hoy estoy estresado. Los huevos no saben bien, les faltó sal.

“La sal es al gusto, ésa no es mi responsabilidad”.

Gracias a ambos…

“Pasa del jugo. ¿Te pasarás la comida brincando en el patio o cómo piensas hacerlo? Escuché a la señora naturista ayer. Jugo, rico jugo, muchos líquidos, para ser menos propenso al virus. Sistema inmunológico fuerte y sabio. Beba jugo, bébalo hoy”.

Bueno, bueno. Jugo. Jugo de zanahoria.

“Buena elección. Vaya broma le ha jugado a la señora de la cocina, que decirle señora le ha caído mal. Pero lo más importante de todo es que usted en su sabiduría ha elegido uno de los jugos más ricos en vitaminas para los momentos que vivimos. ¿Lo sé todo? Vaya que sé mucho, la vitamina joven, la vitamina es esencial para saberlo absolutamente todo. Y acá está su jugo. Disfrútelo tanto como yo he disfrutado hacerlo”.

Gracias. Olvidé a la señora, sigue caliente por la conversación, volveré más tarde tras el desayuno.

“Damas y caballeros, muy buenos días, bienvenidos a su emisión radiofónica desde el 1350 de am, que significa amplitud modulada para los desconocedores del medio de las ondas. Transmitiendo desde el cerro de más allá y aún más allá del más allá, traemos para ustedes, lo más fresco de las notas deportivas. ¡Ah vaya año del 96, eh!, olimpiadas en Atlanta. ¡Qué carreras, qué canotaje, qué deportes! ¡Vaya usted a saber de la importancia de aquellos años de los que de verdad no existe forma de no recordar… Perdón, ya hablamos de eso ayer. No se preocupen, queridos radio escuchas, aún hay más. Por supuesto para todos ustedes, música, música de la buena, los éxitos del ayer y hoy en el 1351 de am, así es, dominamos todas las frecuencias, al menos hasta el 60. Música de calidad, las viejitas pero bonitas que se niegan a morir, éxitos de los años 30, aquí vamos… No busca música, no tiene de que preocuparse. ¿Está usted harto de esas molestias en la espalda? Visite a nuestros expertos y llámenos al 55 55 15 32, así es, 5555 1532, como su amplitud modulada y estación favorita, y nuestro operadores le ayudarán con su problema…”

Basta de radio que nada aporta, el gritón de siempre en cada estación.

“No tenemos circo, pero estamos en vivo desde casa. ¿Usted qué hace en casa durante la cuarentena? Nuestro experto en noticias, nos da diez consejos para no aburrirnos”.

Paso.

“El sistema de salud informa…”.

No.

“… Llévese tres y pague sólo dos. Oferta del día por cuarentena, llame ya…”.

No. Iré al patio y lavar la ropa.

“Lavaste ayer. Una buena carga”.

Hoy no hay mucho que hacer. ¿Qué opinas tú de todo esto?

“Ayer me dijiste que le daba muchas vueltas al asunto. Y sabes, creo que tú también estás entrando en ciclo, como yo. Haces lo mismo siempre, todos los días. La rutina es mala. Hasta yo lo sé. Debo cumplir un ciclo, lo que me digas haré. Pero tú no tienes botones en los cuales te digan que hagas”.

En lo que terminas con esa carga de ropa, buscaré descanso para ver contenido en la televisión inteligente.

“Has vuelto pronto, cariño, ¿qué te agobia?”

Todo.

“Recuéstate y sueña”.

Encenderé el aparato.

“Hoy tengo para ti, muchas listas. Las diez cosas que hacer durante el encierro”.

No.

“Está bien. Las siete pandemias del mundo”.

No.

“Los videojuegos que han hecho historia”.

Videojuegos.

“Aún no has terminado el último nivel cadete y te esperamos. ¿O vas a lloriquear como la última vez que dentro del campo de batalla te aniquiló tu propia granada? Vamos, amigo, no me digas que no puedes hacerlo”.

Hoy buscaba algo más tranquilo.

“Puedes pasearte por la casa del horror y descubrir quién es el causante de la pandemia en la casa que has heredado. ¿Te atreves a entrar hasta lo más profundo de tu casa?”

Por hoy voy a pasar.

“O aún puedes jugar con tu humilde fontanero de confianza que ya no repara tuberías, sólo piso tortugas…”

¡Basta ya! Silencio.

“Ven a la cama, cariño, encontrarás sigilo en tu mente”.

Otra vez silencio. El canto de pájaros que no conozco ha vuelto, desde hace un largo tiempo no los escuchaba. El viento pasa a través de la ventana, un ligero rayo de sol ilumina el espejo. Frente a mí, aparece el hombre del viento, pero no hablo con él, todo lo niega o se queda quieto.

“Oye, aquí abajo”.

Me asomo. Un hombre viejo, al parecer muy sabio, aparece.

“Hace cuanto no conversamos. Olvidaste mi existencia desde que eras un niño. Ya no te acuerdas de uno”.

Usted es…

“Me dicen el ingenioso Hidalgo. Pero déjame te cuento mis aventuras. Yo también estuve como tú, hablando con muchas personas que no eran personas, batallando con enormes enemigos que no eran precisamente enormes y menos enemigos. Y me enamoré de una hermosa tabernera, que sí era mujer pero no hermosa”.

Voy a darle una oportunidad, señor.

“Llámame Don Quijote”.

Un café, Don… ¿Quijote?

“Es con lo que mejor disfrutarás mis historias”.

Escuché a Don Quijote narrar su historia toda la tarde. Luego me di cuenta que su verdadero nombre es Miguel de Cervantes Saavedra. El resto del personal en casa guardó silencio, desde el patio hasta la cocina. Cada uno escuchó la historia de este hombre. Fue una muy larga. Le pedí referencias y ahora me recomendó a un tal Víctor Hugo, vaya que Los miserables tenían problemas.

Encendí unas velas para seguir conversando. Me di cuenta que había muchos personajes encerrados en los libreros y he decidido hablar con ellos.

Si piensan que estoy loco, créanme, no lo estoy más. Ustedes también han conversado en sus hogares con muchos de ellos y son tiempos hoy, de entablar largos diálogos con cada uno. Hasta entonces, yo los sigo leyendo…

IMAGEN

Don Quijote >> Gustave Doré., Estrasburgo, Francia, 1832-París-Francia, 1883.

Jezreel Fuentes Franco (Lord Crawen) nació el 29 de Junio de 1986 en la Ciudad de México. Estudió Ingeniería en Comunicaciones y Electrónica en el Instituto Politécnico Nacional; desafortunadamente, su pasión por la literatura y la música lo lleva a formar parte del taller de creación literaria impartido por el profesor Julián Castruita Morán y del taller de creación literaria impartido por el profesor Alejandro Arzate Galván. Participante de Concursos Interpolitécnicos de Lectura en Voz Alta, Declamación, Cuento y Poesía. En 2014 fue finalista del Concurso Interpolitécnico de Declamación. Participó en 4 obras de teatro de improvisación, las cuales fueron presentadas en los auditorios de la Escuela Superior de Ingeniería Textil y en el Cecyt 15. Ha realizado ponencias en eventos de “Literatura del horror” en el auditorio del centro cultural Jaime Torres Bodet. Publicó algunos trabajos para el portal electrónico “El nahual errante”. Actualmente, se desempeña como ingeniero de procesos de T.I.


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