TIERRA G.

por Lord Crawen

PROPAGANDO LETRAS EN PANDEMIA

Infinito fracaso lo llevó a desalojar las ideas coherentes dentro del mundo. Creció fuera de la familia, con el dinero y poder suficientes para adquirir todo lo que deseaba. Convirtió a la colonia de Pedestal en casi un país tras su lucha económica de independencia. Se alió con grandes inversionistas y los invitó a vivir en su pequeña colonia y futuro país. Todo era prosperidad y poder; crecía en él cada día que transcurría. Y cuando deseó obtener una pequeña parte del ambicioso proyecto H.T.M.L., se le dio una negativa constante y sonante.

Ob Lenders le había negado toda posibilidad de trabajar en tan enigmático proyecto. No era un hombre al cual se le podía comprar con el dinero, su mete estaba enfocada en la creatividad y el conocimiento, algo que al joven Jesús G. le parecía inaceptable. ¿Qué hombre no necesita el dinero? La respuesta estaba cada día en la puerta del mismo Lenders.

Al saber de su fallecimiento, en su constante lucha por copiar el H.T.M.L., una carcajada combinada con duelo, pleitesía, dolor y locura, fue expirada en la mansión del señor G., quien no dudó en enviar sus condolencias, pero también en comenzar a trabajar en algo parecido al H.T.M.L. con un tono lúgubre y maligno.

Jamás pidió a la autoridad reconocieran a Pedestal como un país, pero cerró sus fronteras. Colocó enormes barricadas fuera de los dominios de la ciudad sin aviso o consentimiento de la población ahí dentro. Pedestal tenía todos los servicios e incluso más. Creó su propia economía, su propia planta de energía, sus mercancías de cambio y la prosperidad entre los habitantes no era cuestionable. Nadie podía cuestionar al señor G., su lucha era constante, aunque debajo de su enorme mansión habitara un horror indescriptible al ojo humano.

Con las enormes barricadas levantadas, el plan continuó su marcha y, cual doctor Frankenstein, mandó traer del cementerio cadáveres de todo tipo. No era un hombre que se manchara las manos, pero en esta ocasión debía hacerlo, ya que ningún colaborador deseó cooperar con su plan.

Aunque se sabía de los saqueos en el lugar, a los pobladores se les dio a conocer que los restos de sus seres queridos iban a ser trasladados a un mejor sitio, el cual el señor G. había comenzado a construir. La gente que intentó irse tras estos anuncios también comenzó a desaparecer. Un silencio alrededor de la mansión y de los designios de Jesús G. comenzaron a dejar estragos en la población.

Hasta una tarde de verano, misma en la que los niños dejaron de acudir a las escuelas, las madres y padres de familia dejaron sus oficinas, los mercados estaban vacíos y las calles fueron abandonadas por los pobladores. Debajo de la enorme mansión, el hombre sin amor al prójimo, con el enorme deseo de sobresalir del resto y de por fin colocar su nombre en la ciencia, había cometido un craso error, mismo que llevaría a la población de Pedestal a la ruina.

A través de la red social interna en Pedestal, se dieron detalles de lo ocurrido: hombres, mujeres y niños comenzaron a tener un estertor en la garganta que duraba horas. Al poco tiempo, el estertor se convertía en una cepa creciente dentro del huésped. Finalmente, a pesar de ver al ser humano parado frente a frente, su garganta contenía un ser con tentáculos dentro de ella, que extendía las cuerdas vocales y salía expulsada de la boca para devorar a cualquier ser cercano a ella… y así expandir la cepa.

El plan de Jesús G. no fue al azar. Cada suceso fue invocado desde su sótano. Conectó las mentes de cada cadáver a un aparato muy parecido al H.T.M.L., pero los efectos de esta conexión no eran para extraer recuerdos neuronales; ergo, la muerte ya no hacía posible dicha operación. Su más oscura intención era traer de la muerte a cualquiera de ellos y poder conversar con él o ella sobre los misterios del más allá.

Los primeros días resultó todo infructífero. Su molestia fue tal que envió a triturar cada uno de los huesos y cadáveres al serle inútiles, hasta que encontró el cadáver de una joven recientemente fallecida, a la que conectó al aparato una tarde antes del verano y, por la noche, la encontró con los ojos abiertos y sentada sobre la enorme mesa de operaciones sin decir palabra alguna.

La entramada del plan de Jesús G. al fin había dado frutos, pero aquel ser tenía pensamientos provenientes no de los abismos de la tierra, sino que este cuerpo había transmutado en una mente de otros universos creados. En un esfuerzo de comunicación ente-humano, Jesús G. decidió tomar las riendas de poder que lo caracterizaban, mientras aquel ente intentó no asustar al primer contacto con alguien de otro universo.

Se mentía, Jesús G. sabía con certeza sobre lo que había frente a él, desataría un caos inimaginable. El ente se acercó al hombre y, al abrir la boca, dejó salir tentáculos enormes pero sin siquiera dañar al hombre. Tomó una de sus manos y, en una especie de saludo, le dio las gracias y salió de aquel encierro hacia el mundo libre.

A partir de aquel día, Jesús G. hizo un esfuerzo cuantioso para evitar ser culpado de la situación. Creó una comisión de entrega de alimentos a través de camiones blindados. Tenía ojos en todo Pedestal para observar al ente y la forma en cómo propagaba su estirpe. Creó una red social de comunicación propia para evitar que la situación se saliera de su ciudad. El experimento funcionó, tanto así que en tan sólo unas semanas, la población se había reducido considerablemente al resguardo y al silencio entero. Ya no quedaba nadie.

La criatura original volvió mucho tiempo después al sótano de laboratorio, donde el mismo señor G. la esperaba ansiosamente. El cuerpo de la chica reanimada seguía intacto a pesar de que el ente asomaba los terribles tentáculos desde la profunda garganta de los seres humanos. Al salir, habló en la lengua humana, en el idioma del señor G.

He descubierto su cultura, su tecnología, su forma de hablar y comunicarse, su forma de reproducción, su forma de aniquilarse entre ustedes, y es patético. Si me lo permites, haré de esto un universo donde yo pueda vivir en todas partes, una sociedad en silencio que corporal y mentalmente viva en una oscuridad eterna y yo sea capaz de estar en todo el planeta. Y tú y sólo tú, te quedes como el humano regidor de todo. Lo mereces porque fuiste capaz de traerme a este universo cuando muchos me han temido. He vagado solo en todos y cada uno de los planetas y galaxias y al fin me pudiste hallar, en aquello que suelen llamar el limbo. Y me has traído con esa máquina extraña. Es lo que puedo ofrecerte, el control completo de la población y de todo lo que has querido.

Y el señor G. quedó entusiasmado, aunque sabía que habría un desafortunado problema. Adela y las investigaciones de Lenders no le dejarían el camino fácil; de hecho, ella ya tenían la viva imagen del funcionamiento del H.T.M.L. El señor G. encendió el televisor y le mostró a la criatura a una joven con poderes que iba de un sitio a otro ayudando a la gente.

―Ella es nuestro principal problema. Si la retiramos del juego, ambos obtendremos lo que queremos.

Eso no será problema —dijo el monstruo.

Criatura y humano trabajaron juntos. Jesús G. alió a las personas más poderosas del mundo y a las mentes más brillantes para poder solventar el fin específico del mundo conocido. Algunos aceptaron, pero jamás pudo obtener la colaboración del científico más importante y que estuvo cerca de Lenders y Adela en algún tiempo: el señor Fernando Frías.

Nada le había detenido en su plan; tanto, que la ciudad de Pedestal como la conocían comenzaba a retirar las enormes columnas de los lugares donde habían sido colocadas para que el mundo visitara aquel paradisiaco lugar… o las criaturas en él salieran al mundo.

Nadie estaría preparado para que en la celebración de año nuevo, el señor G. observara, desde un monitor, a las ciudades del mundo celebrando con pirotecnia caída del cielo y algo más.

IMAGEN

El noveno círculo del infierno >> Gustave Doré., Francia, 1832-1883.

Jezreel Fuentes Franco (Lord Crawen) nació el 29 de Junio de 1986 en la Ciudad de México. Estudió Ingeniería en Comunicaciones y Electrónica en el Instituto Politécnico Nacional; desafortunadamente, su pasión por la literatura y la música lo lleva a formar parte del taller de creación literaria impartido por el profesor Julián Castruita Morán y del taller de creación literaria impartido por el profesor Alejandro Arzate Galván. Participante de Concursos Interpolitécnicos de Lectura en Voz Alta, Declamación, Cuento y Poesía. En 2014 fue finalista del Concurso Interpolitécnico de Declamación. Participó en 4 obras de teatro de improvisación, las cuales fueron presentadas en los auditorios de la Escuela Superior de Ingeniería Textil y en el Cecyt 15. Ha realizado ponencias en eventos de “Literatura del horror” en el auditorio del centro cultural Jaime Torres Bodet. Publicó algunos trabajos para el portal electrónico “El nahual errante”. Actualmente, se desempeña como ingeniero de procesos de T.I.


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