ENSAYO SOBRE LA CEGUERA, DE JOSÉ SARAMAGO

por María Pérez

Por María Pérez

Que mala costumbre ver todo desde un solo plano; o somos buenos o somos malos, o somos holgazanes o trabajadores, mientras que en verdad cada concepto tiene varios semblantes incluidos, como cuando te levantas y tienes la vista borrosa, te tallas los ojos y listo, evitas los tropiezos en tu camino; es decir, te levantas ciego y como con un hechizo regresa tu visión. Con estas reflexiones en mente llevo a la Cama de libros la novela de José Saramago publicada en 1995, Ensayo sobre la ceguera. Se trata de una novela psicológica, es decir, de una obra narrativa perteneciente al también llamado realismo psicológico, que expresa, por medio de los personajes, conflictos, deseos y pensamientos, con la clara intención de hacer un retrato de la condición humana.

ensayo sobre la ceguera de josé saramagoEnsayo sobre la ceguera no te permitirá ponerle pausa a la lectura, mantiene un vigoroso ritmo que te presenta a todos los personajes y su transformación en ciegos, acordes al mundo perturbado donde no cabe la esperanza; ya que se plasma en ella el egoísmo que reina en la vida cotidiana, entregada a las necesidades postizas y vacías. Parece ser un presagio de nuestra sociedad actual y de forma magistral el autor hace una meditación sobre la solidaridad, la ética y el amor, que aparece como ese diminuto rayo de luz entre toda la inmundicia del ser humano.

La lectura se adentró a una reflexión existencial para nada ajena a mi vida, pensé en todas esas veces en las cuales me fastidio de la gente, de su proceder irracional y me surgen unas inmensas ganas de transformar mi Cama de libros en una cámara desintegradora, y ahí llevarlos, invitarlos a que se recuesten y, sin dolor alguno, transformarlos en esencia.

Pero mi lectura avanza y siento pena de mi fascista solución, ahí me reflejo, soy una ciega que pese a todas sus virtudes, juzga y rechaza al otro, al que es diferente, así que me acurruco en mi tórrida Cama de libros, en pleno llanto llego a la frase que me salva de la arrogancia: “Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, ciegos que ven. Ciegos que viendo no ven.”[i] En ese momento me limpio las lágrimas, la visión borrosa acaba, la novela me ayudó a ver y ya no me molesta compartir este hermoso mundo con gente contraria a mí, por aquello de los diferentes semblantes de una palabra, sé que es posible la sana convivencia, me aferro a esa idea y agradezco una vez más la certeza que consigo a través de un libro.

Entonces te pregunto: ¿Eres de las personas que no saludan al entrar a un sitio?, ¿avanzas hacia tus objetivos sin detenerte a darle la mano a alguien?, ¿haz olvidado regalar una sonrisa a un desconocido?, ¿si alguien requiere apoyo no eres tú quién se lo brinda?, ¿no reconoces algunos logros de las personas con las que laboras? Entonces, debo decirte que te has quedado ciego, ciego de egoísmo e indiferencia, ciego porque tus actos sólo cuidan de ti, ciego porque formas parte del grupo de los seres humanos que logran el desprestigio de los homo sapiens y vuelven a ser homo habilis, porque sólo consideran un aspecto en cada palabra, sin pensar que significa más…, pero no te preocupes, lleva a tu Cama de libros Ensayo sobre la ceguera, quizá vuelvas a ver.

Obra consultada

Saramago, José, Ensayo sobre la ceguera, Madrid, Alfaguara, 1996.

[i] José Saramago, Ensayo sobre la ceguera, p. 373.


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2 comentarios

Félix Bailón 22/06/2015 - 13:45

¿Cuantas veces parpadeamos en un minuto? seguramente en proporción a esa relatividad cósmica, una era geológica es un parpadeo para el mundo, y mis temporadas de ceguera son parpadeos de mi vida, necesarias para lubricar mis ojos y darle descanso a la inevitable fatiga de vivir cerrado a tan pocas posibilidades impuestas por los ciegos que solo ven una salida a las cosas, a veces mi ceguera se prolonga a propósito para que no entre la luz de golpe y entonces si me ciegue de noche, esa ceguera fortuita que nos descansa en las noches no es para nada un estado de egoísmo sino de auto reconocimiento que se obtiene a través del otro al despertar, excelente recomendación Mary, texto obligado para los que somos ciegos de vocación.

sonia jimenez 24/06/2015 - 08:23

Tu comentario está cargado de honestidad mari, a mi la historia del libro me acompaña en las reflecciones tal como dices.

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