LO QUE QUISISTE SER

por Marisela Romero

Por Marisela Romero

El siguiente texto es una invitación para acercarse a uno de los más importantes escritores hispanos de la segunda mitad del siglo XX. José de la Colina nacido en Santander España en 1934, radicado en México desde 1940. No mencionaré nada más de su biografía, sólo deseo lanzarles esta provocación, “Ven caballo gris”, escrito en 1959, publicado en La tumba India por la Universidad Veracruzana.

¿Por qué fingimos confusión, hasta acabar con la razón?

En fin no sé cómo decir, que todo ha vuelto a ser normal,

sólo sí sé que no eres ya, lo que quisiste ser (…)

Veo tus brazos que han llevado, mil adornos sobre su piel

y han olvidado hasta que fueron una historia de amanecer

y tú, en función de relucir, dejas la magia humana y vas

a interpretar otro papel, fingiendo para diferir.

No sé si es desesperación o humilde ya resignación

en fin no sé cómo llamar a esa versión de un pavorreal

sólo sí sé que no eres ya, lo que quisiste ser.

Silvio Rodríguez

 

lo que quisiste serLos deseos pueden llevar a diversas situaciones, al placentero gozo de su realización, al desencanto o a la frustración, entre otras. Todo dependerá de: 1) que se realicen, 2) cómo se realicen, 3) que no se realicen; en este último caso, puede dejar al individuo en una profunda crisis existencial.

Pertenencia, identificación, vida significativa, compañía, libido, juventud perenne, son algunas de las cosas anheladas por el ser humano. El sólo hecho de desearlas, representa el motivo de la existencia; la tenacidad por alcanzarlas es la excusa para continuar en este mundo; pero siempre llega el momento, al hacer un balance, en que no queda más que aceptar la imposibilidad de alcanzar algunos sueños, otros permanecerán, no se dejarán morir. Habitarán en la mente, como sueños o deseos pendientes.

Para Benjamín, el sueño inagotable es su Caballo gris, del que espera constantemente su llegada, o su regreso. Aparece por primera vez cuando Benjamín lucha en la Revolución, por breves instantes el caballo llega y se va. De lo que bien se puede suponer que su vida de revolucionario fue ilusoria, de hecho lo menciona más adelante “aquel viejo loco magnífico que había peleado o creído pelear por todo México y ahora defendía cuatro paredes y un techo como si eso fuera México para él”.[i] José de la Colina alude con esto a la tenacidad de este hombre por trascender su vida, defendiendo un país, o un hogar. De las apariciones posteriores del Caballo gris, es claro que fue en sueños.

Otra de las representaciones del Caballo gris, es el deseo carnal (¿amor?) mediante el breve encuentro con la joven de dieciséis años, que en una noche “la hizo su vieja” y “pasaron la noche haciéndose el amor” —como evento principal— y los episodios de las revistas de bañistas y el avistamiento de la vecina mientras se desnuda: “Ven y relincha caballo gris”, evocando su virilidad.

Seguramente las exigencias de vida para el hombre —y con esto me refiero al género— sean precisas, contundentes y definitivamente diferentes de las impuestas para las mujeres. Estoy especulando —incluso exagerando— pero pienso en las virtudes que debía desarrollar un varón en épocas remotas: una vida honorable (sea como sea que se entendiera esto), lo que incluiría para nuestro personaje Benjamín, haber participado heroicamente en la Revolución; formar una familia a la cual proteger, proveer y defender; llegar a la vejez con posesiones suficientes para heredar a su progenie. Todo esto con la finalidad de trascender.

Pero Benjamín, nuestro personaje, no cumplió la misión, no vio llegar a su Caballo gris, no fue lo que quiso ser.

Benjamín esperaba el sueño tenazmente para ver llegar a su Caballo gris, nunca deja de desear, pero tampoco deja de esperar y se gasta la vida esperando, como lo dice el autor puntualmente: “Lo malo de los hombres es que usamos la vida en esperas”.[ii]

Otra de las alusiones posibles del Caballo gris para Benjamín, es la muerte. Ante las circunstancias de no haber tenido una vida realmente significativa, del inevitable paso del tiempo —implacable verdugo de la juventud y la vitalidad— sólo queda esperar con resignación la muerte: “y durante toda la noche el caballo gris con manchas negras estuvo chapoteando en la sangre de su corazón”.[iii]

La muerte que puede significar el más grande anhelo para quien ya agotó asuntos pendientes, para quien decide abandonar la lucha o para quien simplemente ya no encuentra ningún sentido a la vida.

Solos llegamos, solos andamos y solos nos vamos de este mundo. La soledad tiene gamas infinitas. La de Benjamín, definitivamente es una soledad a la que está condenado por lo que no fue, por los deseos no logrados. Sin embargo no lo aniquila su condición. Lo va desgastando lentamente, al paso del tiempo, ante el abandono que él mismo se ha impuesto al permanecer en un edificio viejo, a punto de ser demolido; por el apego a sus recuerdos, a su pasado.

Pero su Caballo gris, vitalidad, fuerza, juventud, deseos, es la única constante que lo lleva a la vejez, para finalmente, esperar la muerte como único asunto pendiente.

“Ven caballo gris”, resume perfectamente la significación del caballo como figura retórica en el resto de los cuentos. Aquí contiene sus matices más representativos, sin ser imprescindible su lectura para la de los demás textos. Además constituye una interesante reflexión del hombre —ser humano— como individuo. Es importante retomar y promover la lectura de este tipo de cuentos para llevar a los más jóvenes a la reflexión de su existencia, a reconocerse como individuos para poder establecer después relaciones más sanas con su entorno. Comprender los mecanismos que nos llevan a actuar como actuamos, facilita la empatía con las demás personas con quienes convivimos, superficial o íntimamente.

 

Obra consultada

Colina, José de la, “Ven caballo gris”, en La tumba india, Xalapa: Universidad Veracruzana, 1984.

[i] José de la Colina, “Ven caballo gris”, en La tumba india, p. 57.

[ii] Ibid., p. 60.

[iii] Ibid., p. 62.


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