En la Víspera de Todos los Santos
se abre el umbral que separará de mí
lo que ha muerto y aquello que ha de nacer.
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Hécate, madre oscura,
Luna, madre blanca,
invoco su presencia a mis versos
para que se cumpla el designio de la noche.
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Escuchen mis plegarias.
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Hécate, acudo a ti herida,
pues hay un nombre que ahora sangra si lo pronuncio
y una sonrisa que rasga si la recuerdo.
Observa mi pecho,
lo abrí para crear un hogar
que él no quiso habitar.
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Luna, recurro a ti, lastimada,
porque me quema el fantasma de sus besos
tanto como su ausencia bajo mi piel.
Mírame en mi noche menguante,
perdí mi brillo intentando forzar
una pieza que no encajaba dentro de mi ánima.
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Cunas de la magia,
las invoco a mi corazón,
para que desde ese templo
me amparen para reclamar lo que le corresponde.
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Ayúdenme a distinguir nostalgia de destino.
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Triple diosa,
que tu cuerpo de doncella me preste su fortaleza;
que tus brazos de madre me brinden consuelo;
y que tu figura ancestral me transmita sabiduría.
Toma los pedazos de la ilusión que él dejó
y cierra con tu llave la puerta de su regreso.
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Diosa del firmamento,
inspírame a llamar de vuelta a mi interior
cualquier vestigio atrapado en esa historia.
encamina mi mano a cortar todo hilo que me ate a él.
y enséñame el antiguo arte
de no perseguir lo que no es para mí.
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Escuchen este último hechizo.
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Hécate, señora de las llaves,
llévate mi espera, llévate mi miedo.
y las promesas que no se cumplieron.
Luna, guardiana de ciclos,
lava con tu luz el lugar que queda vacío.
Que no lo llene la soledad ni la añoranza.
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Hoy hago espacio,
soltando lo que fue, soltando lo que pudo haber sido.
Me desprendo de todo
lo que no pertenece al camino que me espera.
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Me declaro libre para el amor
que aún camina hacia mí.
Libre para aquel corazón
cuyo destino ha sido entrelazado con el mío
mucho antes de que nuestros ojos
aprendan a reconocerse.
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Madres, las invoco una última vez
antes que la muerte le llegue a esta velada.
Amparen nuestro encuentro,
Luna, dirige sus pasos,
Hécate, guarda los míos.
guíenme hacia los anhelos de mi alma.
***
Imagen al exterior
El círculo mágico >> John William Waterhouse
La Rosa de Plata, Ana Karla Carrera Herrasti nació el 19 de diciembre de 1994 en el Estado de México. Con apenas seis años, encontró en la escritura su llamado y la mejor forma de liberar sentimientos atrapados. Con el tiempo, descubrió que le apasionaban los idiomas, así que se dedicó a perfeccionar su lengua materna y a aprender otras lenguas. Actualmente, es licenciada en idiomas, tiene diez años de experiencia como profesora de inglés y ha tomado distintos cursos de traducción y corrección de textos. Debido a su amor por la literatura e influencia de Khalil Gibran, Edgar Allan Poe, entre otros autores, ha escrito poemas, historias de terror, fantasía y relatos eróticos bajo el pseudónimo de La Rosa de Plata, muchos de los cuales fueron seleccionados en concursos para ser publicados. Hoy en día, busca entrar al mundo editorial y se prepara para publicar su primer libro independiente.

