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La piedra no quiere que la entre.
Es un universo cerrado para las mentes contumaces y sagaces.
Los manos de una criatura humana
consentidas apuntan a sus miradas desgarradoras en las hojas ondeadas
al viento,
desdeñan
polvoreando la tierra con sus palabras que escasean de la veracidad.
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Los poetas
discuten sobre poesía de las nubes
entre el objeto y sujeto
donde el mudo de la palabra
no encuentra el mundo del objeto.
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Preguntan
¿Si los versos pudieran sustituir a las iglesias donde las velas vigilan
en la sombra de las estatuas del mármol?
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Un poeta responde que cada siglo tiene sus pecados.
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Haber puesto un punto,
cada sacerdote,
cada poeta,
debe pretender que el mundo sigue embrujado
aunque la magia está presente en los libros alquímicos.
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Imagen al exterior
Juana Salmerón y Villeda >> Del libro [Mal]viajes en el tiempo >> Rafael Alvazález
Anna Banasiak nació en 1986 en Polonia. Realizó su Maestría en Filología Polaca y Licenciatura en Filología Inglesa. Actualmente es la propietaria y directora de una escuela de idiomas. Escribe poesía y prosa en español, polaco y francés. Ha colaborado con varias revistas literarias en México, Argentina, Colombia, Romania. Sus textos prosaicos escritos en francés fueron traducidos al rumano y publicados en la revista “Axis libri”. Ha traducido varios textos de historia y teoría de la literatura del polaco al inglés. En 2016 entrevistó el pintor mexicano José Anaya para la revista “La Jiribilla” (Veracruz, México). En el mismo año fue entrevistada en el programa “Manantial entre arenas” (el canal de la televisión Mundo 40, Veracruz, México). Sus gustos literarios incluyen la poesía (Czesław Miłosz, Zbigniew Herbert, Federico García Lorca, la poesía polaca del Renacimiento y barroco) y la novela (Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Olga Tokarczuk, Bruno Schulz).


1 comentario
Hermosísimo… Y una clara advertencia contra la falsa deificación del humano, que tiene la vida, la divinidad, por todas partes y no la sabe ver. Gracias, Anna, por tu verdad, por tu belleza, y por el conjunto que ambas otorgan a lo que escribes. De corazón, gracias.