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20 noviembre
2019
Literatura Narrativa Relato
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LA BRUJA DE MINAS DE CRISTO

Por David Gutiérrez

La familia Ramírez era originaria del estado de Guanajuato. En 1941 emigró a la Ciudad de México porque en esa época hubo un gran avance en tecnología, economía, educación y ciencia, lo cual impulsó bastantes fuentes de trabajo en la capital mexicana; todo esto derivado del positivismo fomentado en el porfiriato. Por esa razón oleadas de gente de varios estados de la República llegaron a la ciudad en busca de empleo.

La familia Ramírez estaba conformada por Luis, el padre; Ivette, la madre, y cinco hijos. Luz fue la más pequeña de los cinco; llegó a Ciudad de México recién nacida. El mayor de los hermanos era Ramiro, quien tenía once años de edad.

Se instalaron en terruños deshabitados y sin servicios básicos como luz eléctrica o agua potable en la zona que actualmente se conoce como Minas de Cristo, al oriente de la Ciudad. Alrededor de las viviendas improvisadas de cartón y de las casas que se estaban construyendo con ladrillo y cemento, había cuevas.

De las primeras cosas que escucharon los Ramírez es que en las cuevas de alrededor habitaba una bruja que se alimentaba de la sangre de los bebés recién nacidos porque era sangre “dulce”, según decían los ancianos; esta conjetura radicaba en que en cuanto un bebé empieza a comer sólido su sangre empieza a salar, lo cual ya no atrae a las brujas.

Una noche de invierno los Ramírez dormían en su casa de lámina de cartón. Cuatro de los cinco niños estaban juntos en una cama de madera; ya dormían cuatro excepto Ramiro, quien sólo dormitaba. Sus padres Luis e Ivette descansaban en una cama contigua separada de la otra por una cortina. Al lado de la cama de los padres dormía Luz en una cunita. De pronto la puerta que daba a la calle se abrió y se escuchó el viento rugir. Ramiro abrió los ojos y vio entrar una figura de mujer. Tuvo miedo porque no parecía una mujer común, sino que tenía facciones de una persona de edad avanzada y además medía más de dos metros.

El niño se horrorizó pero no se movió para que el extraño ser no se percatara que había despertado. Ramiro recordó lo que había oído acerca de que una bruja vivía en las cuevas aledañas y que le gustaba la sangre de los recién nacidos. Su miedo se acrecentó porque pensó que la recién llegada era esa bruja.

El ente miraba a todos lados dentro de la casa sin hacer ruido. Luego dio un salto y cayó en la orilla de la cama de Luis e Ivette. Enseguida saltó a la otra orilla, luego a la otra y a la siguiente, y regresó a la primera. Hizo ese movimiento en forma de cruz varias veces a gran velocidad.

Ramiro estaba muy asustado sin saber qué hacer. Quería gritar para despertar a sus papás pero no pudo. De repente la bruja dejó de saltar, voló a la cuna de la recién nacida Luz, la tomó y salió corriendo de la casa. Sólo hasta ese momento Ramiro pudo moverse. Corrió a la cama de sus papás y los zangoloteó pero no podía despertarlos. Desesperado, los movía cada vez con más fuerza mientras sollozaba. Sus demás hermanos, al escuchar el ruido, fueron despertando.

—¿Qué haces, Ramiro? —preguntó Silvia, una de las hermanas.

—¡Debemos despertar a nuestros papás! —respondió Ramiro entre sollozos—. ¡¡La bruja se llevó a Luz!!

Todos los niños se desconcertaron. Miraron y vieron que su hermanita menor no estaba. Aunque les dio miedo la noticia, ayudaron a Ramiro a mover a sus papás.

Después de varios minutos los niños lograron despertarlos. Ramiro les explicó que la bruja había entrado en la casa y se había llevado a Luz. Luis e Ivette se levantaron sobresaltados y constataron que Luz no estaba. Los señores salieron, tocaron a las casas de los vecinos y les explicaron lo ocurrido. Poco a poco se fueron juntando varios vecinos por el alboroto. Entre ellos estaban Jorge, el hermano del señor Luis; y también Lucio su padre, es decir, el abuelo de Luz.

—¡Mi hija! ¡Mi pobre hija! —lloraba Ivette—. ¡Por favor, ayúdenos a encontrarla!

—Hermano, ¿de verdad crees que una bruja se llevó a tu hija? —preguntó Jorge a Luis.

—Creo lo que me dijo mi hijo —respondió Luis con firmeza—. Ramiro nunca ha sido mentiroso.

En eso se acercó un anciano sostenido por un bastón de madera. Era el sabio de la comunidad y todos lo respetaban.

—¿Cómo sucedió? —le preguntó a Luis.

—Estábamos durmiendo —respondió Luis—, y nuestros hijos nos despertaron después de mucho esfuerzo porque no podían. Entonces Ramiro me contó que la bruja entró en nuestra casa, saltó en forma de cruz en nuestra cama y se llevó a nuestra hija Luz. Buscamos y efectivamente la niña ya no estaba.

El anciano miró con detenimiento a Luis y le preguntó:

—¿Qué edad tiene su hija?

—¡Apenas va a cumplir tres meses! —respondió Ivette.

Todos los colonos miraron con atención al anciano, quien reflexionaba.

—¡Por favor, ayúdenos! —suplicó Ivette.

El anciano sentenció:

-¡¡A la caza de la bruja!! ¡¡Ya es hora de terminar con ella!!

De inmediato los vecinos tomaron antorchas, escopetas y machetes, y atravesaron las milpas hasta subir a las cuevas. Alguien vio que a lo lejos la bruja entraba en una caverna con la pequeña Luz en brazos, y dio la alarma. Los colonos llegaron hasta allí alumbrados por las antorchas pero cuando estuvieron en el umbral de la cueva nadie quiso entrar.

—¿Por qué no pasan, gente? —preguntó Jorge a la multitud pero nadie le contestó.

—¡Vecinos, les pedimos que nos ayuden por favor! —suplicó Ivette—. ¡Necesitamos unión para vencer a la maldita bruja!

Nadie respondió.

—Piensen que si no entramos por la bruja, el próximo niño que se lleve puede ser hijo de alguien de ustedes —observó Ivette.

La gente siguió sin responder.

—¡Al diablo con todos estos cobardes! —rugió Luis. Se volvió a Jorge y a Lucio y les preguntó—: ¿Ustedes entran con nosotros?

Jorge y Lucio asintieron. De esa manera los cuatro Ramírez entraron en la cueva.

Avanzaron bastante con la luz de las antorchas. De pronto, entre la oscuridad surgió un jabalí negro y feroz que se lanzó contra los Ramírez tratando de morderlos. La familia lo esquivaba y repelía con las antorchas mientras el animal los empujaba hacia afuera de la caverna.

—¡¿De dónde diablos salió este animal?! —rugió Luis.

—¡Es la bruja que se convirtió en jabalí! —aseguró Lucio—. ¡Quiere sacarnos de la cueva!

Los cuatro Ramírez retrocedían ante el feroz ataque del animal; sin embargo, a pesar de la desesperación y el temor, Jorge y Luis lo arremetían a machetazos. El jabalí derribó al suelo a Luis, quien por el golpe y el dolor soltó su machete. Ivette gritó al ver que el animal iba a cornear a su esposo, cuando de pronto sonó un disparo e inmediatamente el animal bramó de dolor y retrocedió. Los Ramírez voltearon y vieron que los vecinos estaban dentro de la cueva, detrás de ellos. Un muchacho había disparado con su escopeta al jabalí.

Los colonos avanzaron hacia el animal y éste corrió al interior de la cueva. De pronto se escuchó el llanto de un bebé. Ivette corrió y recogió del suelo a la pequeña Luz. Todos los vecinos se asombraron mientras Ivette sollozaba de alegría con su hija en brazos.

—¡Ya tenemos a mi nieta! —celebró Lucio—. Pero la bruja está herida y acorralada. ¿Qué hacemos, vecinos? ¿La dejamos o acabamos con ella de una vez por todas?

Los colonos debatieron entre cazar a la bruja o no arriesgar más vidas y regresar a su colonia. Después de unos minutos decidieron volver y dejar a la bruja en las profundidades de la cueva.

Poco tiempo después el gobierno de la Ciudad de México comenzó a instalar los servicios básicos a los colonos de esa región. Hace poco uno de los nietos de Luz dijo que la gente llegó a contar que, cuando se instalaron los postes eléctricos, su forma de cruz ahuyentó para siempre a la bruja de Minas de Cristo.

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David Gutiérrez nació en Ciudad de México en 1975. Se licenció en Lengua y Literaturas Hispánicas por la UNAM. Es editor, músico y novelista. Colabora para distintas editoriales dentro de la producción de libros de texto para nivel bachillerato de México. En 2016 publicó su primera novela, Asesino en Facebook, con Edelvives México. Presentó dicha obra en distintos foros y medios como la Feria Internacional del Libro del Zócalo 2016; FILIJ 2016; Feria del Libro del Palacio de Minería 2017; MVS Radio, Diario DF, Relax 104.5 F. M., Radio Ciudad Capital, y Zona Adictiva. Ha sido columnista en las revistas CROM y Palabrerías. Actualmente prepara otras novelas para su publicación.

Asesino en Facebook. Carlos Margain, un joven estudiante de criminalística, es contratado por una misteriosa mujer para que resuelva el caso del asesinato de la joven Dafne Urbieta. Su inexperiencia lo envuelve en las más terribles dudas. Sin embargo, su tenacidad, inteligencia y la ayuda de Auster, su profesor, le permiten encontrar las pistas que lo llevarán a conocer sakíes, poetas, chicas fashion y policías; y a sumergirse en la extraña oscuridad de vampiros energéticos.

Ventas y presentaciones: Fanpage David Gutiérrez

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