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16 octubre
2017
Crítica Ensayo Literatura
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VOCES POLIFÓNICAS EN EL DIVINO NARCISO DE SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ (3/3)

Por César Abraham Vega

A continuación nos permitiremos la licencia de acotar las referencias míticas bíblicas subsecuentes hasta el verso 1691, pues consideramos que si bien son relevantes en la construcción ‘polifónica’ del Divino Narciso, tienden a ser redundantes y podemos pasar de ellas para efectos prácticos; sin embargo no las dejaremos fuera de este pequeño análisis y las esquematizaremos de manera muy escueta hasta llegar a la parte más trascendental del auto:

En el verso 1047 se hace referencia al mito de “La Anunciación” de Lucas 1: 26-38.

En 1084 hay un regreso al mito de “La expulsión de Adán y Eva” del jardín del Edén que como ya lo hemos establecido antes aparece en Génesis 3: 1-24.

Adelante, hacia el verso 1221 hay una referencia a la “Parábola de la Oveja Perdida” en la que el pastor abandona su rebaño por ir a buscar a la oveja descarriada, dicha parábola se encuentra en Lucas 15: 1-7.

En el Cuadro Cuarto, escena IX hay un retorno al Cantar de los Cantares pero ahora es el “esposo”, Narciso que celebra la presencia de su esposa, la “naturaleza humana” y podemos hallarlo en el capítulo 6, desde el versículo primero hasta el noveno.

Es en la escena X, cuando Narciso se enamora de su reflejo (la humanidad hecha a su imagen y semejanza) cuando él mismo se da cuenta que debe morir para salvarla; esta es una referencia inespecífica a algún pasaje particular en la biblia, pero se sustenta en la idea primordial del Cristianismo que está condensada en el evangelio de Juan 3:16: “Pues amó tanto Dios al mundo, que no paró hasta dar a su hijo unigénito: a fin de que todos los que creen en Él no perezcan, sino que vivan vida eterna” (Sagrada Biblia, Op. Cit. 1058); es decir el sacrificio de amor: Jesús-Narciso muere por amor. Paralelamente, Eco queda disminuida a la repetición de la última palabra de cada frase; la Ninfa está llena de rencor y azoro al ver que el ser supremo prefiere a los hombres aún a pesar de su inferioridad e imperfección.

Finalmente, llegamos hasta el antes mentado verso 1691, a partir de aquí la escenificación del auto refiere a la crucifixión de Cristo; implementado en el auto a través de la muerte de Narciso ahogado en las aguas de la fuente sacramental:

“Mas ya el dolor me vence. Ya, ya llego, / al término fatal por Mi querida: / […] Sed tengo[i]: que el amor que me ha abrasado / aun con todo el dolor que padeciendo / estoy, mi corazón aún no ha saciado. / ¡Padre! ¿Por qué en un trance tan tremendo /me desamparas?[ii] Ya está consumado[iii]. / ¡En tus manos mi espíritu encomiendo!”[iv] (Cruz, Op. Cit. 78)

Posteriormente, desde el verso 1704 encontramos referencias al terremoto y al eclipse que sucedieron al mito de la crucifixión de Cristo, siendo prácticamente calcas de los pasajes hallados en las escrituras:

“Las luces el Sol apaga, / en la mitad de su curso / […] La Tierra, de su firmeza / desmintiendo el atributo / pavorosa se estremece, / y abriendo su centro oculto, / escondiendo en él los montes, / manifiesta los sepulcros[v] / […] Mas atended, que en la turba / otra voz distinta escucho: / ¡Este hombre, de verdad era muy justo! / […] Otra voz no menos clara / o la misma, con orgullo / de la Fe, y admiración, / confiesa con otros muchos: / ¡Este era hijo de Dios, yo no lo dudo!” (Cruz, Op. Cit. 80).

Finalmente, las últimas referencias bíblicas que aparecen en el auto se pueden encontrar desde el verso 1931 en donde se incorpora el mito de la “Desaparición del Cuerpo de Jesús de los Sepulcros” y posteriormente de la “Resurrección y asunción de Cristo”. Narciso, libre de mancha se le manifiesta a la “naturaleza humana” que angustiosa busca el cuerpo de su amado, inicialmente ésta no reconoce el rostro de Narciso por su naturaleza lumínica y lo confunde con un ángel, no es sino hasta que Narciso devela su identidad a la “naturaleza humana”; ésta quiere abrazarle los pies ero el Narciso-Cristo se lo impide, pues su Asunción le exige estar libre de toda mancha. Eco se erige amenazadora y promete perder de nuevo a la humanidad en su camino a la gloria eterna, pero el Narciso encomienda a la Gracia que escriba acontecimientos a fin de que la humanidad no olvide el “sacrificio de amor” regalado por Dios hecho carne. Así, la Gracia promete ejercer su misión apostólica quedando bajo la potestad de la Iglesia Católica.

El Divino Narciso concluye con el sacramento de la eucaristía a través de la cual la sangre y la carne de Dios en Cristo se transmutan en el vino y en el pan respectivamente.

Como pudimos apreciar, este auto de sor Juana, es en gran medida un álbum de pasajes y referencias bíblicos que hacen un recorrido cronológico por la “historia” de la fe cristiana; esto, a su vez constituye en sí una hazaña literaria, poética y catequética, pues logra compactar en un diversos afluentes discursivo, mitológicos, filosóficos y morales en una verdadera maquinaria evangelizadora; al respecto Rice nos comenta:

La orquestación de estos textos es la que crea la polifonía. La orquestación incluye la entonación de pasajes bíblicos, primordialmente, pero también de otros textos. Como parte de la armonización de los elementos intertextuales, sor Juana emplea aspectos musicales que se aprecian fonética y conceptualmente. El reflejo representado en el espejo, prohibido a Narciso, y la manipulación filosófica y retórica del logos que permitirá la metamorfosis de Narciso en figura cristológica, son ecos visuales. Analógicamente, el eco es un reflejo acústico.

A diferencia de los grandes autos de su época como La vida es sueño o El gran teatro del mundo en los que el interés catequético es más simple y específico y la construcción dramática es claramente monológica y unidimensional, el Divino Narciso es una obra testimonial que da fe del talante obseso de la monja jerónima por buscar la trascendencia y la perfección tanto en las forma como en el fondo. Nada en la obra de sor Juana está dispuesto por mera casualidad, mucho menos en esta obra en específico; es evidente que la autora no quería dejar lugar a las querellas morales en torno a promulgación del sacramento como el único camino hacia la salvación; por ello era tan necesario construir una superestructura ideológica que le diera una avasalladora elocuencia y argumento a sus postulados.

Resulta pasmoso pensar en el efecto retórico coercitivo que habría ejercido el auto a cada momento sobre el espectador, sin importar que se tratase de un creyente ortodoxo o uno descreído; o ya de un natural de las indias. El término polifonía queda vastamente ejemplificado con este auto; imaginemos una sinfonía musical profusa de tonos, timbres; silencios y sonidos; ritmos y cadencias que representa per se y cada uno elementos grandemente interesantes para analizar por separado pero que en conjunto se vuelven un evento estremecedor. Del mismo modo El Divino Narciso en su inagotable universo de referencias, discursos, voces, sentidos, estilo y técnica se vuelve una verdadera composición musical y literaria al mismo tiempo; no resulta raro que la monja también tuviera dotes conferidos por Euterpe.

OBRAS CONSULTADAS

Bajtin, Mijail. «“El problema de los géneros discursivos” y “El problema del texto en la lingüística, la filología y las humanidades”.» Bajtin, Mijail. Estética de la creación verbal. México: Siglo XXi, 1986.

—. Problemas de la poética de Dostoievski. Trad. Tatiana Bubnova. México: Fondo de Cultura Económica, 2003.

Comensal, Jorge. El Divino Narciso. s.f. Fundación para las Letras Mexicanas. 27 de mayo de 2017. <http://www.elem.mx/obra/datos/2586>.

Cruz, sor Juana Inés de la. Obras completas III Autos y Loas. Vol. III. Toluca: Fondo de Cultura Económica, 1955.

Diez-Echarri, Emiliano y José María Roca Franquesa. Historia de la Literatura Española e Hispanoamericana. Madrid: Aguilar, 1960.

Iser, Wolfang. «El acto de leer.» Estética de la recepción. Madrid: Arco, 1987.

Petisco y Torres. La Sagrada Biblia. Nashville: Catholic Publishers, 1978.

Rice de Molina, Robin. «Polifonía e intertextualidad en “El Divino Narciso” de sor Juana Inés de la Cruz.» Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2012. <http://www.cervantesvirtual.com/nd/ark:/59851/bmc15558>.

Teatro Mexicano. Historia y Dramaturgia. III, Autos Coloquios y Entremeses del siglo XVI. Vol. III. México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1993.

NOTAS

[i] “28) Después de esto, sabiendo Jesús que todas las cosas estaban a punto de ser cumplidas, para que se cumpliese la Escritura dijo: Tengo sed” (Sagrada Biblia, Op. Cit. 1078).

[ii] Mateo 27:46-49 “Y cerca de la hora nona exclamó Jesús con una gran voz diciendo: Elí, Elí, lamma sabachthani?, esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? (Ibídem 995)

[iii] “30 Jesús, luego chupó el vinagre, dijo: Todo está cumplido. E inclinando la cabeza entregó su espíritu.

[iv] Lucas 23:46 “Entonces, Jesús, clamando con una voz muy grande, dijo: Padre mío, en tus manos encomiendo mi espíritu. Ydiciendo esto, expiró.” (Ibídem 1052)

[v] Mateo 27:51-54. “y la tierra tembló, y se partieron las piedras, y los sepulcros se abrieron, y los cuerpos de muchos santos que habían muerto resucitaron […] Entretanto, el centurión y los que con él estaban guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que sucedían, se llenaron de grande temor, y decían: Verdaderamente este Hombre era Hijo de Dios” (Ibídem 995.)

IMAGEN

Narciso >> Óleo sobre lienzo (113 x 97 cm) Galleria Nazionale d´Arte >> Palazzo Barberini

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Puedes bajar AQUÍ el Divino Narciso en PDF. ¡Felices lecturas!

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