Categorías
Ingresa si ya estás registrado para poder comentar las publicaciones.

Síguenos en Redes Sociales
04 septiembre
2016
Biografías Literatura
478 Vista(s)

LOS CASTIGOS NOBEL I

LA REVANCHA POLÍTICA EN LA LITERATURA


Por César Abraham Vega

Los premios Nobel es uno de los temas inacabables sobre los que se puede polemizar, junto con el futbol, la política y muchos otros; evidentemente, siempre habrá pie para iniciar una controversia encarnizada.

ZOLA_1902BPodríamos pensar que sólo se trata de una cuestión de gustos, o de esquemas de pensamiento, de idealizaciones del mundo o hasta un asunto de tamaño, así es, de qué tan grande o tan pequeño sea nuestro bagaje cultural. En lo que toca a los premios Nobel de literatura, el disenso no es pequeño, será difícil ponernos de acuerdo respecto a lo justo o lo injusto que nos puede parecer un determinado otorgamiento del galardón. Sin embargo, hay autores tan contundentes en talento y en su obra, que han sido privados de la presea y, en este tópico, será mucho más fácil ponernos de acuerdo pues  la mayoría de nosotros nos hemos preguntado ¿por qué a tal o cuál autor nunca se le dio un maldito Nobel? Y de inmediato veremos desfilar una lista de nombres entre los que seguramente estarían Zolá, Tolstoi, Ibsen, Twain, Sartré, Rulfo, Orwell, Nabokov, Borges, Woolf, Joyce, Proust, Chéjov, Kafka y muchos otros.[i]

Y bueno, supongo que la mayoría de nosotros ha creído de manera bienintencionada que la anuencia o negación de un galardón de este talante, obedece puramente a principios de crítica y teoría literaria, sujetos a un marco de análisis cuidadosamente académico, pulcro y objetivo que deja fuera cualquier tipo de clientelismo sociopolítico y que rechaza todo tipo de apasionamiento tendencioso. Aunque si revisamos el asunto con un poco más de cuidado, el hecho de que el comité revisor sea una instancia local (Academia Sueca) y que su misión sea otorgar el laurel a la mejor de todas las manifestaciones literarias de todos las regiones del planeta, escrita en todas las lenguas vivas, que representan las inconmensurables realidades que habitan en el mundo a lo largo de un año, ya hace el asunto bastante parcial.

Pero en fin, mi zancadilla consiste en hacer un arrastre representativo de aquellos grandes autores que fueron descartados por el Nobel muy probablemente por sus filiaciones políticas, así, pues, vayamos por orden cronológico…

El escritor francés, Émile Zolá fue nominado por la Svenska Akademien[ii] como candidato para recibir el Premio Nobel de Literatura, los dos primeros años en que se otorgó este galardón (1901 y 1902), sin embargo, no resultó ganador en ninguno de ellos muy a pesar de su profusa y tremenda obra literaria en comparación con los candidatos con los que se midió ambas ocasiones; respecto a la negativa de otorgar el premio a Zolá, Kjell Espmark expone los motivos por los que el comité en turno lo excluyó de la premiación:

[…] junto al reconocimiento de «una fuerza de trabajo gigantesca y una capacidad colosal en las descripciones de la realidad, con poderosas consecuencias masivas y llamativos efectos», el comité expresa su juicio: «lo desalmado, con frecuencia groseramente cínico» del naturalismo de Zola hace que difícilmente pueda recomendarse para un premio destinado a «lo más destacado dentro de una orientación ideal» (Espmark).

Apenas tres años antes de su nominación al Nobel, Zolá escribió en una carta abierta, un alegato a favor de un capitán del ejército francés llamado Alfred Dreyfus, de quien se dice que fue injustamente acusado, procesado y condenado por conspiración y alta traición. En dicha carta intitulada “Yo acuso”[iii], el escritor emprende una demoledora defensa del capitán Dreyfus, pone nombre y apellido a los verdaderos culpables del delito de filtración militar clasificada al ejército alemán[iv] y deja en entredicho todas las acusaciones. Por si fuera poco, dicha carta estaba explícitamente dirigida al entonces presidente de Francia, M. Felix Faure, y esparcida al dominio público en la primera plana del diario L’Aurore la mañana del jueves 13 de enero de 1898.

Esta proeza literaria removió las de por sí ya convulsas entrañas políticas de Francia, y por añadidura de la Europa Occidental de finales del XIX. El caso Dreyfus terminó por derrumbarse y el régimen conservador francés no tuvo más alternativa que emprender procesos judiciales blandengues y simulados en contra de los verdaderos culpables; sin embargo la calidad moral de las autoridades, principalmente de la figura presidencial, había sido puesta en duda, además de pesar sobre ella una claro señalamiento de su vena antisemita. Las represalias en contra del autor de Naná no se hicieron esperar, fue perseguido y hostigado por las autoridades, y en una campaña de odio y desaprobación, los fundamentalistas conservadores lo amenazaron de muerte en múltiples ocasiones. Émile termina exiliado.

Asumo que el escritor francés, con sus ideales socialistas y su valiente confrontación a las huestes autoritarias de la derecha francesa, terminó convirtiéndose en un personaje incómodo para los intereses de la Nación, lo suficientemente incómodo para no otorgarle el premio Nobel, en cambio en 1901 se le concedió el premio a Sully Prudhomm, otro escritor francés, abismalmente menos reconocido, pero mucho más dócil para el sistema. Unos meses después de haber sido nominado por segunda ocasión para recibir el premio, y de volver a perderlo, Zolá pierde también la vida en circunstancias altamente sospechosas, se dijo que murió sofocado por el monóxido de carbono de la chimenea de su habitación. No sobra decir que su muerte fue muy probablemente un asesinato con tintes políticos.

El segundo gran proscrito fue el colosal novelista ruso León Tolstoi, quien ni siquiera fue nominado ni una sola vez como candidato de los premios Nobel de literatura; en su artículo “Winning the Nobel Prize”, Naboth Hedin, ya desde mediados del siglo veinte subraya la inquietud de que los premios Nobel pasan de largo para los autores de grandes vuelos; a propósito de Tolstoi comenta: “El Secretario Permanente del comité, Carl David af Wirsén, se opuso acremente a la candidatura de Tolstoi debido a sus perspectivas políticas, […] dijo que a pesar de que admiraba las «creaciones inmortales» como La Guerra y la Paz y Ana Karenina, no podía perdonar las teorías políticas y sociales de Tolstoi ni su presunción por reescribir el Nuevo Testamento […]”.[v]

Curiosamente, este mismo personaje, Wirsén, es quien estuvo al frente del comité cuando Zolá quedó, en dos ocasiones, fuera de la premiación, además “Wirsén logró denegar premios a Ibsen y a Strindberg, y casi lo logra también con Selma Lagerlöf”[vi] (Hedin).

Wirsén, más allá de obedecer una metodología seria de análisis literario, se sujetó a su amalgama moralista para otorgar los premios no por su calidad literaria, sino por su afinidad conservadora. “El abierto compromiso con sus principios idealistas rígidamente conservadores explica el por qué la lista de los diez primeros Nobel resultaba tan extraña en los tiempos de Wirsén como lo sigue siendo ahora”[vii] (Moi).

Henrik Ibsen también se vio perjudicado por la interpretación fundamentalista que hizo Wirsén de la última voluntad de Alfred Nobel, pero eso lo abordaremos en la siguiente entrega.

—–

NOTAS:

[i] Véase http://www.lifeandstyle.la/cultura/2015/12/10/20-grandes-escritores-que-no-recibieron-un-nobel

[ii] Academia Sueca

[iii] http://www.paralibros.com/passim/ppress/pracusse.htm

[iv] Véase el contexto histórico del caso Dreyfus que aparece en: http://www.amnistiacatalunya.org/edu/2/jj/jud-zola.html

[v] Traducción libre del original: “The Permanent Secretary of the Committee, Carl David af Wirsén, bitterly opposed Tolstoy because of his political views. In his report to the Academy as chairman of its Nobel Committee, he said that while he admired “immortal creations” like War and Peace and Anna Karenina, he could not condone Tolstoy’s social and political theories, nor his presumption in rewriting the New Testament[…]”.

[vi] Traducción libre del original: “Wirsén was also successful in opposing an award to Ibsen and to Strindberg, and he almost kept it from going to Selma Lagerlöf”.

[vii] “The outspoken commitment to ridgly conservative idealist principles explins why the list of the ten first Nobel laureates in Wirsén’s era looks as strange as it does today”.

—–

FUENTES CONSULTADAS:

Casamor, Alex. «Life and Style.» 10 de diciembre de 2015. 20 grandes escritores que no recibieron un Nobel. 22 de agosto de 2016 <http://www.lifeandstyle.la/cultura/2015/12/10/20-grandes-escritores-que-no-recibieron-un-nobel>.

Espmark, Kjell. El Premio Nobel de Literatura, cien años con la misión. Trad. Marina Torres. Epub. Madrid: Nórdica, 2008.

Feldman, Burton. The Nobel Prize: A History of Genius, Controversy, and Prestige. Arcade Publishing, 2001.

Foulon, M. Charles-Louis. «Dreyfus Rehabilitated.» Zola, a moment of human conscience. 22 de agosto de 2016 <http://www.dreyfus.culture.fr/en/the-aftermath-of-the-affair/intellectuals-in-politics/zola-a-moment-of-human-conscience.htm>.

Hedin, Naboth. «Winning the Nobel Prize.» octubre de 1950. The Atlantic. 24 de agosto de 2016 <http://www.theatlantic.com/magazine/archive/1950/10/winning-the-nobel-prize/305480/>.

Moi, Toril. Henrik Ibsen and the Birth of Modernism: Art, Theater, Philosophy. Oxford: Oxford University Press, 2006.

Zolá, Émile. «Yo acuso.» Para Libros Medios. 24 de agosto de 2016 <http://www.paralibros.com/passim/ppress/pracusse.htm>.

(Visited 70 times, 1 visits today)



Deja un comentario

#FuerzaMexico #19S

Síguenos en Facebook

Síguenos en Instagram