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03 diciembre
2018
Literatura Narrativa Novela por entregas
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XXVII. UNA PUTIHISTORIA DE AMOR

INTROSPECCIÓN

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Por Alejandro Roché

—¿Y qué fue de Darío?

—Fue algo bonito, pero sólo fui una más en su vida. Al principio esperaba ansiosamente que llegará, pero después sientes feo y recuerdas que esto es lo que es cuando se va con otra, le gustaba la variedad y sólo fui una más. No les voy a mentir que fantaseas con encontrar un hombre que te saque de esto, pero sólo son sueños guajiros. Eso difícilmente pasa.

—No te creas, se acuerdan de la Kimberly.

—Cómo olvidar esa niña, yo recuerdo que era virgencita cuando llegó aquí, tenía menos de un mes cuando la conocí y me sorprendió que ya tuviera un niño. Tenía un candor, una belleza que bueno, muchas chicas que llegan aquí traen esa dulzura, pero ella tenía algo más. —Pero cuéntenme, que pasó con ella, porque yo hace poco que regresé y ya no la he visto.

—Pues hay cosas que contar y que no se debieran contar; llegó aquí como todas, por necesidad, madre soltera, apenitas mayor de edad; o eso decía.

—Sí, en eso yo te apoyo, porque cuando estuve con ella, le pregunté si era mayor de edad; no me gustan los problemas.

—Sí, era una niña muy buena, también muy tonta, como muchas de aquí, y digo tonta porque se dejó engañar por un gañancito de su edad, la embarazó y todo, y luego simplemente la botó, pero igual y no la culpo, yo recuerdo que me enamoré de mi esposo perdidamente a esa edad, nos ABARRAGANAMOS y ya ven. Pero bueno, ella llegó aquí y pues empezó a trabajar y le iba bien a la condenada, joven, bonita y con esa aire de virgen, no, pues era un éxito con los hombres. Pero luego como dicen el diablo no tiene que hacer y metió su pinche cola y en ese tiempo estaba el Kevin de mesero y pues la enamoró o se enamoraron, vete tú a saber; pero empezaron a andar, el chavo de verdad debía de quererla o no sé, mira que ver a la mujer que quieres cómo es cachondeada por otros hombres y tú sirviéndoles sus copas. Aquí la historia ya empieza a cobrar sus tintes grotescos, pero nada fuera de lo común, digo, quien no ha andado con los meseros o hay quienes tienen sus esposos y novios fuera de aquí. Bueno, pero “todo normal hasta ahí”.

Pero después la Kimberly que se embaraza del ABARRAJADO del papá de su primer niño, nadie sabe bien qué paso, si se peleó con el Kevin y luego regresó con su ex o si le fue infiel, pero ella misma decía que el papá del niño era su ex y no el Kevin, y todas así de: “no mames, qué pedo”.

—Nuevamente me han dejado con el ojo cuadrado.

—Sí, y espérate, estando embarazada siguió trabajando.

—¿En serio? Si, bueno, no me cuesta creerlo, porque ahora que lo dices, recuerdo una vez me fui con ella, sentí su pancita muy rara y no quería ser ofensivo, le pregunté si estaba embarazada o era pancita y me dijo que pancita, pero pues no sé, no me quedé muy convencido. Yo nunca había estado con una mujer embarazada y pues no sé qué se siente, pero ahora que lo dices todo tiene sentido. ¿Y cuánto tiempo siguió trabajando?

—Pues casi hasta que se alivió, porque hasta eso, casi no se le notaba y los pocos hombres que se daban cuenta que estaba embarazada hasta le pagaban más por estar con ella. Ella decía que no tenía sexo, que sólo eran fajes, pero pues no sé, yo me quedo con mis dudas, una es mujer y sabes de esas cosas.

—¿Y el Kevin?

—No, pues primero se emputó y todo, pero después no sé, la perdonó y volvieron a andar. O una de dos, realmente la quería o era muy pendejo. En este ambiente se ven cosas muy raras, pero no tantas y juntas; pero la historia no termina ahí.

—Obviamente, después del embarazo siguió trabajando y lo que nadie se imaginó o igual y sí, pero es como de las cosas que nadie espera, pero que a la vez todo apuntaba hacia allá. El Kevin le propuso matrimonio y ella aceptó. Yo los veía y claro que se querían, al principio tenía mis dudas, pero después sí, se les veía en los ojitos a los dos, y sinceramente hasta envidia de la buena me daban.

Ella seguía trabajando aquí, según que después de casarse ella dejaría de trabajar. Pero dices: ¿después de ganar todo lo que se gana aquí realmente se iba a conformar con el sueldo de un mesero?

Y justo cuando todo iba viento en popa, el Kevin cancela la boda. ¿El motivo? No se sabe bien, pero el Kevin una vez me preguntó qué opinaba de su relación. Y pues yo realmente le dije que eso parecía no tener buena pinta, la Kimberly era muy buena niña y todo lo que quieras, pero para mí era una pendeja, sí, así sin pelos en la lengua, porque cómo embarazarse del ex cuando ya andaba con el Kevin. Pero tampoco soy una víbora y esto no se lo dije, pero si le dije que si de verdad la quería y que de noche y de lejos se notaba que él la quería y también a la Kimberly se le notaba que lo quería y en esto soy sincera, porque como ya les dije, a los dos se les veía en los ojos, las miradas no engañan. Y que si ellos se querían que el mundo les valiera, porque es así, ¿no? El mundo siempre critica, pero no te mantienen ni nada, pero andan de metiches y pues seguramente es lo que pasó, al Kevin no lo convencieron mis palabras y seguramente aquí y allá metieron su lengua y mira no lo culpo porque la Kimberly sí abusó mucho de él y luego también no sé él que sentiría ver a su futura esposa ser cogida cada noche, esta cabrón; ¿no?

Cuando vino el truene a la que vi más afectada fue a la Kimberly; pobrecita, hasta el rostro le cambió, pareció que los años se le vinieron encima; ahí es cuando uno dice, sí lo quería, era una cabrona, una pendeja o ambas dos, pero de verdad lo quería. Los dos siguieron trabajando, pero pues era difícil; se notaba esa tensión del amor y del odio entre quienes se han querido hasta los huesos.

Hasta aquí la historia parecía llegar a su fin, cuando de buenas a primeras ambos renunciaron y zaz, nos enteramos que ambos se casaron y no invitaron a nadie, creo que era su forma de decirnos: “no queremos saber nada más de esa vida, queremos una nueva”.

Un hombre intervino.

—Pues yo no podría vivir con una mujer así, una mujer es mía y de nadie más. Una mujer me es infiel y la madreo.

—Mira quien lo dice, el recién casado que viene casi diario.

El hombre sentado frente a mí interviene.

—Pues yo si viviría con una chica así y mi Jessy es una prueba de ello. Yo he sido un putañero toda mi vida, pero sólo ella sabe lo que quiero. Yo brindo por el Kevin que le valió madres el mundo y dijo: me vale. Life´s a risk, carnal.

Toma su copa y brinda; todos lo secundan.

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