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14 marzo
2018
Ensayo Literatura
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EL INFINITO Y EL CONOCIMIENTO

Por Zaid Carreño

El conocimiento es un proceso en que los elementos que lo hacen posible presentan diferentes características según su naturaleza. Cada sujeto cognoscente es distinto, así como cada objeto obviamente lo es. El proceso inicia cuando sujeto y objeto interactúan, esta relación puede ser simple, superficial, efímera, o bien, profunda. La relación entre ambos elementos es cotidiana, irreductible, necesaria. Es en el ejercicio mental del sujeto que se consolida el conocimiento, pero este vaivén del pensamiento debe ser eterno; habrá estadios de certeza, sin embargo, el mismo movimiento en el pensamiento, en la interrelación de las ideas , provocará resquicios en el conocimiento que el sujeto debe llenar, cerrar , y no conformarse con la certeza momentánea. Así, el proceso es infinito.

El hombre, el Periférico, el humano, vive en la verdad del momento, se apega a ésta a la vez que se jacta de su posesión. El hombre se casa con la verdad que ha adoptado y los argumentos por válidos que sean en contra de ésta, le resultan absurdos, seguro por incomprensibles; distintos.

Primero, la verdad que defiende el Periférico es la verdad que le inoculó la sociedad y que aceptó sin resistencia, luego, ésta no corresponde con la cierta, no se nos olvide que el hombre lo corrompe todo. Las ideas Infinitas deben ser puestas en práctica por Infinitos.

Este conocimiento corrompido es el que no interesa al Infinito ni la práctica humana del mismo . Es conocimiento intrascendente , y debatir sobre éste y con sus portadores es una pérdida de tiempo .

El Infinito no se ocupa de lo humano. Inútil es ocuparse de lo que los Periféricos han hecho con las grandes ideas de los Infinitos. En política, en derecho, en educación, nada nuevo ocurre que no se sepa. La noticia de hoy es la misma de hace milenios. El humano sigue siendo el mismo; fastidiándolo todo. Una propuesta innovadora, en educación por ejemplo, en manos del hombre, arrojará el mismo uso de siempre, el de la periferia; el de los intereses económicos, de poder, egoístas.

El Infinito no se ocupa de la acción de las revoluciones, se ocupa de las ideas . Si la acción la desarrollaran Infinitos sería otra cosa.

El Infinito no se ocupa de la contracultura de paja, que tiene que ver más con una cuestión de ego que de verdadera identidad.

La unicidad del Infinito nada tiene que ver con la anarquía o con pequeños desacuerdos periféricos; intrascendentes. La unicidad del Infinito está en la búsqueda de su verdadero YO.

El Infinito se ocupa de lo hecho por otros Infinitos, interioriza sus ideas, las pone en debate con las propias. La autonomía es su sistema.

Debo aclarar lo siguiente, en el entendido de que el conocimiento está en todo y de que conocer se trata de un ejercicio inherente a la vida, al día a día, el Infinito no niega ni evade el conocimiento simple, superficial y efímero (entiéndase bien su significado) , lo procesa y continúa . El Infinito no se cierra al conocimiento básico, a la representación pronta y total del objeto en el cerebro, es solo que no se detiene en discusiones internas y externas absurdas, como por ejemplo la “existencia” de un refresco de cola , si éste debe existir o no, etc.

El Infinito consciente de su extensión, lo mismo mira y se ocupa del conocimiento de lo cotidiano que de lo científico, o bien, de lo que produce una reacción inmediata como de lo que produce estatismo; de lo que mueve y paraliza. El Infinito está consciente de los grados en el conocimiento, por ejemplo, del nivel de impresión de una obra cinematográfica de entretenimiento y del nivel de impresión de una cinta artística-filosófica. Participa de todos los niveles del conocimiento, los procesa y deja que éstos lo hagan reír , llorar, gritar, temblar, dudar, pensar. El conocimiento , obtiene el nivel , del sujeto cognoscente. Lo que provoca el objeto en la mente, cuerpo y espíritu del sujeto determinará su categoría. El infinito procesa el conocimiento, y según el nivel de éste el tiempo que le dedica; pueden ser segundos y dejarlo ir.

A diferencia del Periférico, el Infinito no tiene nada que demostrar, no le interesa un rango que lo coloque por encima de alguien, su cualidad de Infinito; de ser que duda; de búsqueda; de humildad no se lo permite. El Infinito conoce, sin jactarse del conocimiento que tiene categoría A ni satanizando el conocimiento categoría B. Pero sabe que ocuparse de la A traerá más oportunidades que ocuparse de la B.

El conocimiento simple o que requiera de una larga y profunda reflexión, si ha sido contaminado por el hombre, no interesa al Infinito.

Debatir con un Periférico sobre conocimientos profundos es como debatir con un burro. El Periférico debate desde su falsa identidad y creencia que su verdad es LA VERDAD.

El conocimiento se debe debatir entre Infinitos, desde las dudas de su verdad, desde la humildad. Muerto el ego LA VERDAD estará más cerca.

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Puedes descargar AQUÍ el Manifiesto de lo infinito completo, de Zaid Carreño. ¡Felices lecturas!

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